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martes, 2 de junio de 2009

ENTREVISTA A GUERRILLEROS DE ETA



«El desbloqueo llegará de la activación de las fuerzas que tienen en
cuenta los derechos de este pueblo»


En el comunicado del 30 de enero aparecía la siguiente frase: «Es el
momento de unir las fuerzas a favor de este pueblo, sin excusas,
para que los abertzales entremos en la fase de la independencia».
¿Qué estarían dispuestos a hacer para facilitar que se produjera esa
acumulación de fuerzas? Es decir, ¿cuál sería su aportación para
ayudar a pasar desde la actual situación a otra diferente?


Gaueko: En primer lugar –deje que me explaye un poco en esta
pregunta–, debemos decir que detrás de aquella afirmación hecha en
el comunicado se encuentran la situación estructural y la fotografía
política de Euskal Herria: al analizar la situación de los cimientos del
país, son evidentes las consecuencias de la asimilación política y la
colonización turística que han padecido en el último siglo los
territorios vascos bajo dominio de Francia. Si no se produce un
cambio de fondo, si no se crea una estructura organizativa y de
desarrollo popular, resulta complicado imaginar a Lapurdi, Behe
Nafarroa y Xiberoa en el siglo XXII: no habrá euskara, ni industria, ni
agricultores… Estos territorios sometidos se convertirán en lugares
de ocio para ingleses, parisinos y bordeleses.
Si analizamos la situación de este último siglo en Araba, Bizkaia,
Gipuzkoa y Nafarroa Garaia, hemos conocido 40 años de franquismo
y otros 30 de imposición por la reforma española. Podríamos decir
que la situación del euskara y la persecución a la identidad vasca en
Nafarroa Garaia es la misma que hace 50 años: el proceso de
minorización iniciado por los franquistas en las cunetas tiene
continuación, de la mano de UPN-PP y del PSN, en las leyes que
emanan del Parlamento de Nafarroa Garaia. De la misma manera, la
política llevada a cabo por el PNV en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa ha
perseguido afianzar la tendencia autonomizadora del abertzalismo y
la identidad vasca: impartiendo generación tras generación que
Euskadi se compone de tres territorios, condenando a las nuevas
generaciones a un modelo educativo que no euskalduniza, dejando
la ordenación territorial y la clase trabajadora en manos de la
especulación y de los intereses de los empresarios... Si analizamos la
represión y la persecución a los derechos civiles y políticos de la
última década, también podremos observar el agravamiento de la
situación de nuestro pueblo: precisamente, contra aquello que
puede cambiar esa situación estructural.
Argi: Esa cruda fotografía nos lleva, obligatoriamente, a subrayar la
necesidad de entrar en la fase de la independencia. Porque sin Estado
propio, a este país le espera un negro futuro. Incluso muchos de
aquellos que hace 30 años se alinearon con la reforma han visto
dónde nos lleva ese camino, esa Administración: a una muerte lenta
pero segura como pueblo.
Cuando se abre el debate para la descentralización del Estado de
Francia y la reforma para responder a la crisis de organización
territorial del Estado de España, se abre el debate político y, con ello,
también las puertas de las oportunidades y los riesgos para nuestro
pueblo. Lo que está en juego es el marco político. El partido se juega
entre lo que necesita este país y lo que necesitan España y Francia.
Que esas puertas se abran tanto como para que entremos en la fase
de la independencia dependerá de la unión de las fuerzas favorables
a este pueblo y de los pasos que se den en ese camino.
Gaueko: La pregunta es la siguiente: ¿los agentes, ciudadanos y
partidos abertzales estamos de acuerdo en el diagnóstico de la
situación de Euskal Herria? ¿Estamos de acuerdo en que la
imposición y el pactismo practicados hasta ahora llevan a nuestro
pueblo a su fin? ¿Estamos de acuerdo en que, en esta fase histórica,
es tarea de los abertzales llevar a nuestro pueblo a un escenario en el
que pueda decidir su futuro?


¿Pero ustedes a qué estarían dispuestos para facilitarlo?


Argi: ETA y la izquierda abertzale siempre se han mostrado
dispuestos a dar pasos en esa vía. Los independentistas nos hemos
pasado estos últimos 30 años, en los que nos hemos dedicado con
ahínco a la construcción de Euskal Herria, a dar pasos, proponer
iniciativas y hacer aportaciones en ese sentido. Son aquellos que
hace 30 años se alinearon con la reforma del Estado y que hoy citan
la necesidad de crear un Estado Vasco quienes se tienen que poner
en marcha para emprender una estrategia encaminada a esos
objetivos. Se suele decir: Ardi galdua atzeman daiteke, aldi galdua
berriz ez! Los que tienen que facilitar el camino de la
autodeterminación a este pueblo son los mismos que, hasta ahora,
se lo han impedido labrando la vía autonómica.


Está claro lo que el resto les demanda a ustedes, incluso algunos les
tachan de «obstáculo». ¿Qué tienen que decir? ¿Y qué les pedirirían
ustedes?


Gaueko: Hay que tener cara para decir que ETA es el obstáculo para
que Euskal Herria sea soberana. Eso es un insulto, y una excusa para
esconder la trayectoria de cada cual o para no dar pasos que
requieren de determinación política. El único camino estéril es aquel
que no se emprende, el hecho de dar vueltas y vueltas cuando se
llega a la encrucijada... Y en la lucha por Euskal Herria, al menos
Euskadi Ta Askatasuna no tiene ninguna intención de meterse en
caminos perdidos o de pasar el tiempo.
Argi: A los que dicen eso, les proponemos un ejercicio político: que
demuestren, o mejor dicho, que den pasos por su cuenta, algo que
por el momento no han hecho. Que demuestren desde la práctica
política su coraje para la confrontación democrática y entonces
podrá generarse el debate sobre los pasos, los obstáculos y los
métodos.
Los que dicen que somos un obstáculo no suelen toparse con
muchas trabas para unirse con los opresores de nuestro pueblo
cuando se trata de condenar a ETA. ¿Qué han hecho desde el proceso
de 1998 esos que interpelan a la izquierda abertzale? ¿Dónde han
puesto freno a la estrategia de los estados? ¿Cuándo han hecho una
aportación de calado en la construcción de Euskal Herria? Eso es lo
que les pediríamos: que comiencen a exigirse algo a sí mismo antes
de empezar a hacérselo a otros.
Se les ha achacado que no son compatibles el llamamiento a aunar
fuerzas y algunas acciones armadas (el atentado contra EITB, la
muerte de Inazio Uria); es decir, que iban en sentido contrario al
trabajo en común.
Argi: Como hemos dicho con anterioridad, el objetivo del
Movimiento de Liberación Nacional Vasco no es el trabajo en común
por el trabajo en común, para las fotos. Hemos llegado al
agotamiento de los marcos vigentes y al debate de la necesidad de
uno nuevo gracias a la lucha desarrollada por ETA y la izquierda
abertzale en los últimos 30 años. En esas décadas, nuestra
organización se ha caracterizado por poner sobre la mesa propuestas
políticas dirigidas al trabajo en común y a la resolución del conflicto.
Por tanto, siempre hemos encaminado el trabajo en común hacia
unos objetivos. En una estrategia de unidad, esas acciones o algunas
otras pueden generar contradicciones a quien habla mucho pero
hace poco respecto a esa estrategia. Eusko Alkartasuna es el
paradigma de lo que decimos. Estado Vasco arriba, confrontación
democrática abajo..., pero en esa vía no demuestra, ni con la
izquierda abertzale ni a solas, determinación o valentía alguna.
Gaueko: Las acciones que estamos mencionando pueden ser para
algunos una razón para no actuar en común, pero la izquierda
abertzale también podría presentar un arsenal lleno de razones para
no hacerlo con muchas fuerzas de Euskal Herria: la tibieza mostrada
ante el TAV, la tendencia a mirar hacia otro lado frente a las torturas
o la persecución a los presos políticos vascos, la falta de rechazo a los
beneficios de poder que les reporta la ilegalización... Se oyen excusas
y razones por doquier en referencia al trabajo conjunto, mientras
que no se entiende que la primera prioridad es la responsabilidad
para con nuestro pueblo.
¿Qué opinión les merece la reciente huelga general convocada por
el sindicalismo vasco?
Argi: Como ciudadanos vascos y trabajadores, nos unimos a la
huelga. Los sindicatos vascos han mostrado coraje y fuerza con esa
convocatoria, consecuencia del malestar y el cansancio de los
trabajadores. Hay que analizar con detenimiento lo que está
pasando con eso que se ha denominado crisis. Y es que los
mandatarios han puesto a toda máquina todos los mecanismos de
propaganda con el fin de confundir y engañar a la ciudadanía. La
crisis no es económica, sino que se trata de una crisis de la
insaciabilidad del sistema; una crisis que pone de manifiesto la
inviabilidad de este sistema capitalista.
Lamentablemente, por medio de la propaganda y la
desideologización, muchos ciudadanos han interiorizado que la
crisis es general, que no tiene responsables y que debemos sufrirla
en nuestra propia piel. Pero no es así, a pesar de que sus
consecuencias más graves se padecen entre la clase trabajadora y
aquellos sectores económicos más débiles: los inmigrantes, las
mujeres, los jóvenes, los jubilados... Es a ésos, que no tienen ninguna
responsabilidad en la situación, a quienes se les ha hecho pagar la
factura para salvar el sistema.
Ahora, sin vergüenza alguna, las decisiones se adoptan en centros de
poder que nadie ha elegido, como el G8 o el G20. ¿Y qué se decide?
Como bien claro ha dejado Sarkozy, reformar cuanto sea necesario,
para que en el fondo nada cambie, para que el capitalismo no fracase
por completo y vuelva a ser sostenible otra vez: ayudas a las
compañías de seguros, a las entidades bancarias, a los industriales... Y
para los trabajadores: inseguridad, precariedad, desempleo,
sobreexplotación, empobrecimiento...
Euskal Herria también es víctima directa de ese sistema capitalista.
Comparando con la del de España, la situación en el Estado de
Francia no es tan grave, pero la respuesta que se le está dando desde
el movimiento obrero es fuerte. En el Estado de España, en cambio,
CCOO y UGT se han convertido en sindicatos contrarios a la lucha y a
los abertzales y que bailan al son de la melodía que tocan los
mandatarios y el sistema. Al sindicalismo vasco le han dicho que no
hay razones para la huelga porque no quieren morder la mano que
les da de comer.
La gravedad de la situación socieconómica se está convirtiendo en
una razón de peso en pro de la soberanía de nuestro pueblo. Porque
la soberanía puede poner límite a todo eso, y supone una necesidad
perentoria para construir un modelo basado en el reparto de la
riqueza y la justicia social. Podríamos decir que la huelga ha sido un
paso cualitativo en ese camino.


En una rueda de prensa ofrecida en marzo por una amplia
representación de la izquierda abertzale, se destacó la necesidad de
una estrategia eficaz para dar el salto a un marco democrático y
poder responder a las claves del conflicto. En el contexto de ese
objetivo, ¿dónde y cómo se colocan ustedes?


Gaueko: Desde su nacimiento, la preocupación de la izquierda
abertzale ha sido creación de una estrategia efectiva. Teniendo en
cuenta las condiciones existentes en Euskal Herria y pretendiendo
fortalecer la correlación de fuerzas favorables a Euskal Herria. En la
medida en que se van completando las fases, se generan nuevas
situaciones y éstas, obviamente, precisan de nuevas respuestas. Por
otro lado, en la última década el enemigo ha dado nuevos pasos
represivos para neutralizar la estrategia de la izquierda abertzale.
Por lo tanto, no tenemos ninguna duda de que hay cosas que
reflexionar en relación a esas condiciones represivas y las
condiciones políticas existentes en Euskal Herria. ETA ve con buenos
ojos las reflexiones y clarificaciones que pueda hacer la izquierda
abertzale para trasladar tanto su proyecto popular como a Euskal
Herria a un escenario democrático. Porque el hecho de que sea
eficaz, es vital para la estrategia en favor de nuestro pueblo.
¿Dónde y cómo se coloca ETA ante ese objetivo? Al igual que el resto
de organizaciones y organismos, Euskadi Ta Askatasuna lleva a cabo
una reflexión política continua, y al ser una organización armada, el
hecho de ser eficaces y tener una estrategia efectiva se convierte en
eje y preocupación de nuestra reflexión. En ese sentido, antes del
verano acabaremos un proceso reflexivo y asambleario cuya
finalidad consiste en fijar una estrategia político-armada eficaz.


¿Y cuáles han sido los temas a debate en ese proceso?


Gaueko: Ese largo proceso asambleario ha tenido diferentes partes.
Hemos analizado en profundidad la situación estructural de Euskal
Herria, estudiando las fuerzas que actúan en la construcción de
Euskal Herria y la imposición de los estados. También lo hemos
hecho con la situación internacional y la de los estados enemigos. En
una segunda parte, hemos debatido sobre la situación política,
realizando un balance político del último proceso negociador que
pretendía abrir un proceso democrático. En ese análisis general,
hemos tratado la trayectoria del Movimiento de Liberación y la
actividad de nuestra organización en la última década. En un tercer
apartado, hemos debatido sobre la línea armada y la estrategia a
llevar a cabo para que los derechos de Euskal Herria sean
reconocidos. Y por último, hemos hablado sobre la organización
interna y la estructura de la Organización para poder desarrollar
todo eso.
Aparentemente, los estados español y francés se encuentran
cómodos en esta situación, en este ciclo de enfrentamiento armado.

Parece que les interesa la situación de bloqueo. ¿Por dónde vendrá
el desbloqueo?


Argi: Los estados enemigos no están cómodos porque estemos en el
ciclo de enfrentamiento armado, porque, a nuestro modo de ver, no
vivimos en ese ciclo de enfrentamiento armado que usted menciona.
Nuestro pueblo vive en un estado de imposición política y armada y
es eso lo que provoca el conflicto político. La propia existencia de ETA
es consecuencia de ello. Diríamos que el Estado de Francia no está
muy cómodo. Se está extendiendo la postura favorable al
reconocimiento de Euskal Herria. La alternativa política para el
desarrollo de la Euskal Herria al norte del Bidasoa tiene éxito en
amplios sectores de los tres territorios, y el salto represivo que ha
dado en los últimos años el Estado de Francia es una muestra de ese
éxito y de esa incomodidad.
No obstante, desde el proceso de 1998 sí creemos que el Estado de
España puede contar con razones para sentirse más cómodo: el
frente fascista, después de haber conseguido que el PNV vuelva a
plegarse a los intereses de los estados, ha dado un paso para poder
gestionar directamente el centro de poder de Lakua. NaBai tiene
interiorizada esa línea de aceptación del marco y estatus impuesto a
Nafarroa Garaia. Junto a UPN, NaBai ha sido la única fuerza que se ha
mostrado dispuesta a respaldar a Zapatero en el Congreso español.
Desde que en el año 1999 muchas fuerzas soberanistas regresaran a
sus palacios de invierno, la izquierda abertzale se ha quedado sola en
la defensa de los derechos de Euskal Herria. De esa forma, el Estado
ha dirigido todas sus fuerzas contra la izquierda abertzale y contra
ETA, queriendo llevar el conflicto a los vértices Estado-izquierda
abertzale, y ahí, evidentemente, el enemigo se siente más cómodo; y
también porque ETA, en los últimos meses, no ha mostrado una
línea lo suficientemente fuerte como para hacer daño al enemigo.
Gaueko: Las fuerzas soberanistas se muestran dóciles, dispersadas y
sin la suficiente capacidad de influencia. ¿De dónde vendrá el
desbloqueo? Podía haber llegado desde diversas vías. Mucho hemos
esperado por si podía venir desde el cambio de trayectoria del PNV o
desde su división interna. Pero... balizko errotak, irinik ez. Si la
derecha autóctona, al menos, colocara sus intereses económicos en
favor de la soberanía, tal como han hecho en Flandes, Escocia u otros
países, otro gallo nos cantaría en nuestro país.
Por tanto, el desbloqueo para que Euskal Herria pueda salir de esta
situación de crisis vendrá de esa constatación: en primer lugar, de la
interiorización de que estar esperando al PNV resulta baldío y, en
segundo, de poner fin a la dispersión de aquellas fuerzas que tienen
en consideración los derechos de este pueblo y de su activación.
En el comunicado de enero también hicieron alusión a la situación
internacional, y pusieron varios ejemplos, como los de Escocia e
Irlanda. También está el caso de Groenlandia. Aun siendo todos
distintos, es evidente que existen otros modelos, porque en el caso
de Irlanda han entrado en la fase del acuerdo resolutivo (situando
las consecuencias o expresiones del conflicto, inclusive la lucha
armada, en el camino de la solución) y en los otros no ha existido
lucha armada.


¿Los modelos de Escocia o Groenlandia pueden ser
aplicables hoy en Euskal Herria en pos de un marco democrático y
una verdadera transición política?


Gaueko: Para ETA, todos los procesos de lucha de los pueblos en pos
de su emancipación merecen un análisis, especialmente los que
puedan darse en Europa, pero también los que se desarrollan en
otras partes del mundo. Las diferencias que existen entre los
procesos que viven en Escocia y Groenlandia y el proceso de
liberación de Euskal Herria no residen en que en un lugar haya
lucha armada y en otro no. Diferencias al margen, la principal
variable para que esos procesos tengan un desarrollo es la actitud
abierta que mantienen los gobiernos del Reino Unido y de
Dinamarca. Siendo conscientes de que los procesos de Groenlandia y
Escocia son totalmente diferentes respecto al de Euskal Herria,
nuestra respuesta es que sí. ¡Por supuesto que sí! Los modelos
también son aplicables en nuestro país, ya que se basan en el hecho
de que Dinamarca y el Reino Unido comprenden como principio
político el respeto democrático que deben a la voluntad de
Groenlandia y Escocia, respectivamente. En nuestro caso, lo que
destaca por encima de todo lo demás es el principio de los proyectos
impuestos de Francia y España. Por tanto, si no son aplicables es por
la actitud cerrada de ambos estados, no por otra cosa.


Volviendo sobre Irlanda, ¿cuál es la reflexión que hacen sobre el
desarrollo de aquel proceso?


Gaueko: Antes que nada, nosotros le debemos el mayor respeto al
desarrollo del proceso de lucha que se produzca en cualquier otro
país. Desde una perspectiva revolucionaria, no sería válido que
nosotros dijéramos a nadie qué es lo que debe hacer, o qué no, en su
país. Ese camino emprendido hace una década ha tenido sus
altibajos, pero avanza continuamente dando pasos que le acercan a
sus objetivos.


Alto el fuego en1998: declararon que lo decretaron porque, después
de la firma de Lizarra, existían opciones de avanzar hacia la
soberanía. El de 2006, para posibilitar un proceso democrático, a
raíz de las negociaciones con el Gobierno. ¿Este último camino está
totalmente cerrado?


Argi: Si pregunta si hay algún tipo de contacto o relación con el
Gobierno de España, no, no hay ninguna relación entre ETA y el
Gobierno de España. En cambio, si está preguntando si mantenemos
abierta la posibilidad del diálogo y la negociación, necesariamente la
respuesta ha de ser que sí: porque, antes o después, han de llegar el
diálogo y la negociación.


¿Qué han aprendido de esos procesos, principalmente del último?
¿Han hecho autocrítica? ¿Quedó abierta alguna puerta?


Gaueko: Lamentablemente, todo proceso que se haya roto sin lograr
su objetivo deja su lección. Y decimos lamentablemente porque los
procesos no debieran ser una forma para aprender lecciones, sino
para abrir otro escenario político y democrático. Hemos tratado con
profundidad sobre ello en el proceso asambleario. Hicimos todo
cuanto estaba en nuestra mano para que el proceso democrático
llegara a buen puerto. Lamentablemente, el Gobierno de España no
desarrolló el proceso en las condiciones acordadas ni tuvo voluntad
para llevarlo hasta su último objetivo, y se obcecó en un intento de
desfigurar y deteriorar el proceso.
Argi: ¿Si hemos hecho autocrítica? A la hora de hacer un balance
político en profundidad del proceso han aparecido espacios para la
autocrítica. En cuanto a si quedó abierta alguna opción, ya hemos
respondido en la anterior pregunta. La solución estará ahora
bloqueada, pero en la medida en que es la única salida...


¿Cómo ven al PSOE después de ese último proceso (Loiola, el
último intento...). ¿Y al PNV? ¿Sirve para algo aquello en lo que se
avanzó?


Gaueko: El PSOE está situado en esa tesis política renovada de la
apuesta represiva. Desde los altavoces de La Moncloa se escuchan
serenatas parecidas a las ya escuchadas a Franco, Suárez, González y
Aznar. Pero todos esos se fueron por donde llegaron. Los defensores
más vehementes de esas tesis han quedado “quemados”
continuamente, no hay más que mirar dónde han acabado Mayor
Oreja, Redondo o María San Gil. Esa tesis ha perdido toda credibilidad
en Euskal Herria.
Para justificarse por su actitud en el proceso, el PSOE ha prometido a
los poderes internacionales y del Estado que solucionará
««policialmente este problema». Y está intentado demostrar eso,
vendiendo ya la piel del oso y con alguna borrachera represiva de
por medio a raíz de ciertas detenciones. Pero llegarán las resacas, y
otra vez el problema y su gravedad se situarán en el centro de la
agenda política. Y antes de lo que creemos, les escucharemos hablar
otra vez de diálogo, paz... En cuanto al PNV, hemos denunciado
públicamente y en varias ocasiones la actitud que mantuvo en el
proceso. El PNV se aferró con mayor fuerza si cabe que el PSOE al
blindaje del marco autonómico. En un proceso futuro, vemos al PNV,
una vez más, jugando el mismo papel que ha mantenido en los
diálogos de Argel y Loiola: el del veto y en pro de los intereses de
Madrid.
Gaueko: No albergamos ninguna duda sobre para qué sirve lo
avanzado en el proceso. En términos políticos, hemos llegado al nivel
más elevado alcanzado nunca en un proceso. Ha evidenciado que
este pueblo tiene ganados dos debates: el primero, que la resolución
del conflicto llegará de un proceso de diálogo y negociación; y el
segundo, que los vascos tienen todo el derecho a decidir su futuro y
que hacerlo factible cerrará de una vez por todas la puerta del
conflicto.


¿El comportamiento de los agentes internacionales no da opción a
realizar un nuevo intento?


Gaueko: Sólo la actitud de los agentes internacionales no da pie a ello
porque las posibilidades de abrir un nuevo proceso no están en su
mano, sino en la de los estados que nos oprimen o, en su caso, en la
de nuestro pueblo, en la medida en que sea capaz de dar los pasos
necesarios para acabar con esa opresión. Es decir, la influencia de los
agentes internacionales es muy importante a la hora de abrir,
apoyar, alimentar y desarrollar un proceso, pero, en el fondo, la
premisa fundamental para el desarrollo de un proceso pasa por la
voluntad de las partes implicadas. La voluntad de ETA es la misma
ayer que hoy. Por el contrario, la voluntad de los dirigentes de
España no se vislumbra por ningún lado.


¿l procedimiento de Anoeta sigue estando en vigor?


Gaueko: Sí, sin duda alguna. Sin obviar que, en la medida en que los
procedimientos son procedimiento, pueden mejorarse o renovarse,
la virtud y actualidad de éste consiste en la aceptación que tiene
entre las fuerzas que inciden en el conflicto.
¿Estarían dispuestos a volver a expresar la disponibilidad (para el
desmantelamiento de las estructuras militares de la organización
en caso de garantizar un escenario democrático) que mostraron
hacia el final? ¿En qué condiciones?
Argi: Declarándolo de esa forma, o de cualquier otra, ETA está
dispuesta a poner punto final a la trayectoria de la lucha armada en
el momento en que sean levantados los topes de los estados a la
decisión que tenemos los ciudadanos vascos para decidir nuestro
futuro. Dicho de otro modo, las armas de ETA callarán cuando todos
los proyectos políticos, incluida la independencia, sean
materializables.


Si la negociación, la lucha armada... son instrumentos, ¿cómo
pueden desarrollarse de ahora en adelante?


Gaueko: La negociación es una fase de lucha que, al mismo tiempo,
es la culminación de otra fase de lucha anterior. Estamos en un
tiempo de confrontación abierta que ha traído consigo, por parte de
los estados, una ofensiva política y represiva. Consideramos
necesario responder como pueblo a esa ofensiva que tiene como
objetivo ahogar a Euskal Herria en ese marco de partición. Al mismo
tiempo, a la lucha armada le corresponde responder de forma eficaz
a esa ofensiva; es decir, demostrar que la vía policial es estéril y
trasladar hasta aquellos dirigentes que tienen responsabilidad
política la necesidad de la resolución del conflicto.


¿Cómo alimentarían un proceso democrático, la posibilidad de un
nuevo proceso de negociación y acuerdo?


Argi: Para que sea democrático, un proceso de ese tipo requiere de la
participación de los estados. Es decir, no está en manos de ETA, ni de
la izquierda abertzale ni de los ciudadanos vascos abrir directamente
un proceso democrático. Si mañana los que aceptamos los derechos
democráticos que le corresponden a Euskal Herria llegáramos a un
acuerdo, no llegaría con ello un proceso democrático. Podríamos
abrir un proceso que respaldara y presionara en esa dirección, pero
no sería un proceso democrático. Para llegar a un proceso
democrático, en primer lugar deberían actualizarse la igualdad de
oportunidades y los derechos civiles y políticos, abriendo así un
escenario democrático en el que no tendrían cabida las expresiones
de violencia y persecución.
Ése sería el punto de partida del proceso democrático. Naturalmente,
antes de sentarse a hablar con los que defenderían los intereses y el
proyecto del Estado para llegar a ese escenario democrático, sería
necesario que las fuerzas que tienen en cuenta los derechos
democráticos de Euskal Herria confluyeran en un acuerdo de
mínimos de cara a conseguir la soberanía.


Ilegalización, encarcelamientos, macrojuicios, la situación en las
prisiones... El Estado español, y también el francés en gran medida,
han incrementado la represión. ¿Qué valoración hacen de esa
ofensiva? ¿Se podría pensar que están cerrando todas las puertas a
una solución?


Gaueko: Los estados están enfrascados en una demostración de
fuerza. La ilegalización está teniendo mayor repercusión política de
lo que algunos creían en la fotografía política de Euskal Herria. En los
denominados macrojuicios, con el argumento de que eran de ETA,
han enviado a prisión a un montón de gente que no tenían ninguna
relación con nuestra organización. Francia ha dado importantes
pasos en los últimos años contra miembros de la izquierda abertzale
de los tres territorios, y también contra Laborantxa Ganbara o
aquellos que están haciendo frente seriamente a la situación
estructural de Euskal Herria.


Las ofensivas del enemigo están guiadas por una estrategia políticomilitar,
cuya finalidad última es el independentismo. Y ése es su
objetivo porque sabe que desde el independentismo pueden
abrírsele nuevas oportunidades a este país. La lógica de los estados es
muy simple: neutralizando al agente principal que puede traer el
cambio político de la soberanía, se impide que pueda producirse ese
cambio de raíz. Por tanto, no es tanto si están cerrando las puertas de
la solución o no, sino que están buscando la mayor debilidad posible
del vértice de las demandas populares y de los derechos de este país
en ese proceso de cambio de marco.


¿Qué valoración hacen de los resultados obtenidos por la izquierda
abertzale en las últimas elecciones?


Argi: Como dijimos en el comunicado del Aberri Eguna, son unos
resultados dignos de elogiar. El enemigo, en su pretensión de dar la
última vuelta en la fase de ilegalización, ha querido expulsar a la
izquierda abertzale del Parlamento de Gasteiz, como con
anterioridad hizo de los ayuntamientos y del Parlamento de Iruñea.
La validez de esos votos ha de compararse también con los objetivos
de la estrategia del enemigo: desde que en 2002 toma la decisión de
dejar fuera de la ley a la izquierda abertzale, ha tenido por objetivo
debilitar y vaciar la izquierda abertzale hasta el extremo pero, pese a
condicionarla, vemos que ha errado en sus cálculos. Ahora también
este pueblo tendrá el coraje suficiente como para hacer frente al
desafío del enemigo. Porque la izquierda abertzale es un sector social
amplio y activo integrado por militantes y miles y miles de
ciudadanos que están construyendo país; totalmente enraizado en la
realidad de los barrios, pueblos, ciudades, centros de trabajo y de
enseñanza. Y eso, frente a esa agresión que supone la expulsión de
las elecciones y los ámbitos institucionales, es un gran respaldo para
la izquierda abertzale en el camino de llevar a este pueblo a la
libertad.
Por lo tanto, con el encarcelamiento de candidatos, las cargas contra
movilizaciones, el boicot y arrinconamiento de esos supuestos
medios de comunicación, los miles de txakurras de todos los colores
a la captura de las papeletas..., recibir 100.000 votos es
impresionante. Y el enemigo lo ha visto mejor que nadie.


¿Qué consecuencias puede acarrear la nueva situación de la CAV?
En el último comunicado, calificaron de “caudillo” a Patxi López.
¿Cómo valoran los resultados electorales?


Gaueko: En primer lugar, esas elecciones nunca han sido fruto de la
libre voluntad del pueblo, y en esta ocasión han sido más
antidemocráticas que nunca. Con anterioridad, ese Parlamento tenía
como objetivo desfigurar y dividir la realidad de Euskal Herria;
ahora, también desfigura totalmente la realidad de esa parte de
Euskal Herria. Decidieron dejar fuera de la institución de Gasteiz a la
que podría haber sido tercera o cuarta fuerza, la independentista. Y
entre los que lo decidieron, a la hora de repartirse el pastel se ha
producido una sorpresa de última hora: primero López “Caudillo de
Vascongadas por la Gracia de Dios” a la Lehendakaritza y,
seguidamente, Ibarretxe a casa. A consecuencia de la ilegalización, el
PP consigue esconder su fracaso y la pérdida de la mitad de los votos,
y PNV y PSOE, al igual que IU, se hacen con escaños que no les
corresponden. Y Aralar, a cuenta de la ilegalización, recibe de manos
de Rubalcaba el papel de catalizador de leyes fascistas.
Si la izquierda abertzale hubiera podido presentarse, los fascistas de
López y Basagoiti no habrían llegado a la Lehendakaritza; el PNV no
se haría con la Lehendakaritza sin el apoyo de la izquierda abertzale;
IU habría desaparecido de ese Parlamento; y los resultados de Aralar
y Eusko Alkartasuna habría que verlos. Por tanto, la fotografía sería
muy diferente, pero no tanto en relación a la Lehendakaritza o al
reparto de escaños, sino en cuanto al debate político mismo. El
cambio se produce en las condiciones necesarias para la verdadera
reforma del marco político que necesita este pueblo. El Estado ha
querido variar esas condiciones, y para eso ha llegado el Gobierno
títere del frente fascista PP-PSOE. El PNV tiene una gran
responsabilidad en esa situación. Ha sido el que abrió la puerta a esa
posibilidad, el que, desde el proceso de 1998, en vez de poner el
potencial de ese Parlamento al servicio del cambio político, abrió la
opción de gobernar con los fascistas. Una vez ha pasado el agua, es
inútil construir el dique. Ahora, ese PNV que, por naturaleza y
práctica, ha nadado en las funciones de poder debe demostrar que
puede ser un pez que sabe vivir fuera de las grandes aguas del poder.
La fotografía, por tanto, es muy preocupante, pero no porque el PNV
haya perdido su poder, sino porque ese poder ha quedado en manos
de la alianza fascista española. Porque después de 30 años, ese
ámbito institucional de gran potencialidad soberanista y de
impresionante presupuesto ha quedado en manos del enemigo sin
que nunca haya sido invertido en el camino de la soberanía. Está por
ver qué es lo que va a cambiar. El PNV y el tripartido han sido
abanderados del TAV, puesto en marcha por Madrid para seguir
dividiendo y destruyendo Euskal Herria. Quien ha convertido a la
Ertzaintza en unos uniformados Guerrilleros de Cristo Rey ha sido el
PNV, ahí es difícil que se pueda ver mayor crueldad. No conformarán
un nuevo modelo educativo que euskaldunice a las nuevas
generaciones, pero el PNV también había dicho que no lo iba a hacer.
El euskara seguirá siendo oficial, pero los euskaldunes veremos
conculcados nuestros derechos un día sí y otro también, por lo que
en eso tampoco variará nada. La política social del tripartito se ha
caracterizado por repartir viviendas como en el bingo, por no
reunirse con los sindicatos en 10 años, por decretar la amnistía fiscal
para los ricos y por los intentos de ocultar su política neoliberal
mediante la propaganda de chiringuitos como Osalan. Pero sí existe
preocupación por el fortalecimiento registrado en la correlación de
fuerzas que pretenden repetir en el Parlamento de Gasteiz un nuevo
ciclo autonómico que comienza en España y termina en España. Eso
acarreará que se profundice en la conculcación de derechos civiles y
políticos, se den pasos para la legitimación de la represión, se registre
una cruzada encubierta contra el euskara, se continúe en la negación
de Euskal Herria y se produzca un nuevo y estéril intento para la
consecución de aquello que el frente español no ha logrado con 30
años de reforma.


Diversos medios de comunicación y dirigentes políticos afirman
que, después de 50 años, existe el riesgo de que ETA se perpetúe. En
esa situación, ¿no podrían perderse las condiciones para el cambio
cimentado en la autodeterminación?


Gaueko: ETA nunca ha tenido esa tendencia a perpetuarse, porque
su voluntad siempre ha sido la de superar cuanto antes el conflicto
político. Así lo hemos demostrado en esos 50 años, con diferentes
iniciativas y propuestas. Nosotros estaríamos dispuestos a poner
punto final mañana mismo a esta dura lucha y exigente militancia si
el enemigo mostrara un mínimo respeto político hacia nuestro
pueblo. Lamentablemente, no es así.
Después de 50 años, el debate político está ganado: apenas nadie
cuestiona en Euskal Herria que los ciudadanos de este territorio
tenemos derecho a decidir nuestro futuro. El enemigo ha perdido
ese debate y, por tanto, intenta distorsionarlo y condicionarlo: que si
el autogobierno, que si la violencia, que si el Estatuto... ¿Para qué?
Para que la necesidad del cambio político que se deriva de ese debate
sea lo más escasa posible. Es decir, para que el debate vuelva a los
términos de “Estatuto-Régimen Foral-autogobierno-Constitución”.
No quiere profundizar más, pero amplias capas sociales favorables a
este país, los que somos abertzales y quienes sin ser abertzales se
sitúan a favor de los derechos democráticos de Euskal Herria,
debemos abrir las puertas del debate de par en par e impedir que se
produzca una reforma parcial.


Argi: ¿Que pueden perderse las condiciones? Nosotros diríamos que
se han torcido en estos 10 años. La involución abertzale del PNV ha
menguado el debate y las posibilidades. Desde el proceso de 1998,
¿qué hemos aprendido quienes queremos que Euskal Herria sea un
estado? Uno, que no podemos andar detrás del PNV, que no
podemos esperar a que el PNV cambie... Y dos, que la opresión
estructural del Estado requiere de respuestas estructurales. Porque
si no, este pueblo tiene los días contados.
Por eso nos parece que, siendo el PNV quien se encarga siempre de
que a este pueblo no se le abran las puertas de par en par cada vez
que se abre un resquicio, se le deben retirar al PNV tanto las llaves
como la responsabilidad de permanecer junto a la puerta. En Euskal
Herria existe una base social y política muy amplia que entiende la
independencia como la única forma de supervivencia de este país.
Algunos son de la izquierda abertzale, otros han votado a PNV o a EA,
otros cuantos no creen ya en esos partidos abertzales... Todos ellos se
encuentran resignados con la situación, porque los que estamos a
favor de este pueblo, aun siendo una mayoría amplia, no logramos
aunar la suficiente fuerza como para desequilibrar la balanza. El
papel que juega el PNV como representante de Euskal Herria debe
ser sustituido por una fuerza articulada y nacional en favor de la
independencia. Ésa será una de las claves para que no vuelvan a
perderse las condiciones. Hoy por hoy, también pasa por ahí la
posibilidad de evitar que el conflicto se perpetúe.


Ibarretxe afirmó en el Aberri Eguna que «por la patria hay que
estar dispuesto a morir, pero no se puede matar a nadie». ¿Qué
opinan de esas palabras?


Gaueko: Ibarretxe tenía la costumbre de hablar a su gente como los
curas en la misa. Le pediríamos que esas palabras las dirigiera a la
Ertzaintza. O a esos empresarios de su «galaxia» que cada año
provocan decenas de muertes mediante la precariedad y las
subcontratas. Esas palabras suponen un menosprecio para todos los
que, en todo el mundo, damos la vida por su pueblo y hacemos
frente al enemigo que pretende destruir nuestro pueblo. ¿De dónde
saca esos sermones moralistas? Desde luego, no de los líderes y jefes
de Estados que han luchado por los derechos del pueblo. Mandela,
Arafat, Gandhi o Allende lo deplorarían. Los gudaris que defendieron
Kalamua, Intxorta o Bilbo y que fueron fusilados a consecuencia del
pacto de Santoña se sentirían avergonzados con un gobernante así.
Sólo el que tiene complejo de ser vasco puede decir tal cosa.


El coche-bomba colocado en la Universidad en Iruñea trajo un gran
revuelo: por la colocación, por la información-desinformación
sobre el aviso... ¿Tienen algo que añadir a lo afirmado en el
comunicado posterior?


Argi: Antes que nada hay que decir que ETA no hizo un atentado en
la Universidad en Iruñea. ETA atacó por quinta vez al Opus Dei que
es enemigo de Euskal Herria. ETA nunca ha golpeado a la
Universidad de Nafarroa o de Iruñea. Sobre esa acción, los
gobernantes y los medios que están a su servicio especularon mucho
intentando dañar a nuestra organización. ETA advirtió de la
colocación del artefacto del mismo modo que otras veces, y los
gobernantes, de modo grave, jugaron con ello queriendo venderla
luego, con mentiras, como una acción indiscriminada. La tesis
mentirosa del Gobierno español tiene poca lógica y puntos negros:
¿Por qué mandaron entonces a la Ertzaintza al campus de Gasteiz si
el aviso era clara, si la llamada se hizo de Etxarri-Aranatz y si ETA
nunca ha atentado contra una universidad? Y si creían que era allí,
¿por qué no evacuaron el campus de Gasteiz? Afirmaron que el
grupo de ETA que hizo la acción avisó mal y de modo inconcreto. Sin
embargo, su consecuencia no fue que se evacuara el campus de la
UPNA o el de la Universidad del Opus al que ha atacado ETA cinco
veces. En su advertencia, ETA aportó las características del coche
cargado con explosivos y para entonces la Policía ya sabía que ese
coche había sido requisado la víspera del modo que ETA lo hace
habitualmente. Cuando tenían todos los elementos para pensar que
la llamada era cierta, decidieron mirar a otro lado.
Gaueko: Ahí tenemos también otros precedentes. En el atentado
contra El Correo el grupo de acción de ETA hizo varios intentos de
avisar pero fueron cortados por la Policía. Y otro tanto ha ocurrido
con otras acciones que llevaban consigo un aviso por su condición,
mediante llamadas a la DYA o al diario que usted dirige. Siguiendo
instrucciones del consejero de Interior o del Ministerio, en esas
llamadas las policías ponen más interés en tratar de localizar a los
militantes de ETA que en poner a salvo a los ciudadanos.
La sospecha de ETA, por tanto, se ubica ahí. Dificultando o
impidiendo nuestros avisos, el Gobierno español busca el objetivo de
que en un atentado ETA mate o hiera a ciudadanos, de modo que
recaiga sobre nuestra organización toda la responsabilidad de esas
graves consecuencias. ETA quiere denunciar severamente esas
intenciones mezquinas y criminales. En una hipotética situación así,
que nosotros en ningún caso buscamos, la responsabilidad completa
sería del Gobierno español. En cualquier caso, ETA pondrá todos los
medios que tiene en su mano para esquivar esas intenciones oscuras
del enemigo y para que no ocurran cosas así.
Con las últimas detenciones producidas en el Estado francés y en el
sur de Euskal Herria, el Gobierno español ha dicho y quiere
mostrar que es posible acabar policialmente con ETA. Rubalcaba ha
asegurado que ETA ya no será una preocupación del Ministerio de
Interior para 2016. ¿Qué tienen que decir al respecto?
Argi: ¡Que así sea! Sería una buena noticia que para 2016 ETA no esté
entre las preocupaciones del Ministerio del Interior. Si así fuera,
querria decir que el Ministerio de Educación tiene la preocupación y
el trabajo de pintar el mapa de Euskal Herria de otro color en los
libros de geografía. Supondría que se ha respondido a la opresión de
Euskal Herria a través de un proceso de resolución político y
democrático...
Pero lo afirmado [por Rubalcaba] no iba por ahí. Acabar
policialmente con ETA ha sido el sueño de todos los ministros de
Interior. Cosas así decía también Acebes, y eso le llevó a perder el
poder. Rubalcaba se ha acostumbrado a dirigirse a la base de la
izquierda abertzale a través de la propaganda y la guerra sicológica.
De este modo, quiere lograr que la caída de todos los militantes que
están huidos en el Estado francés sea rentabilizada como si fuera la
caída de la dirección de ETA, y va engordando la lista de ciudadanos
encarcelados que no tienen ninguna relación con ETA. En ese «todo
vale» destinado a dar imagen de erosión y debilidad de ETA resulta
repugnante ver a qué labores se prestan Vocento, Prisa, Noticias,
EiTB... al servicio del Ministerio del Interior con el objetivo de
desgastar al Movimiento de Liberación Nacional Vasco.


Recientemente se ha afirmado en la prensa que ETA dispone de
misiles y que ha preparado atentados contra altos cargos españoles.
Luego Rubalcaba lo negó afirmando que se trataba de un plan
teórico. ¿Tienen algo que aclarar a este respecto?


Argi: ETA no tiene constumbre de dar informaciones públicas sobre
sus planes de acción. En este caso, no hace falta la palabra de ETA
para desmentir al Ministerio de Interior. Ahí está lo que han
afirmado los peritos y expertos en armas del Ejército francés: Los
misiles para derribar aviones arrebatados a ETA fueron activados en
tres intentos de atentado contra José María Aznar, cuando era
presidente del Estado español. Por desgracia, las acciones no
cumplieron su objetivo.

lunes, 4 de mayo de 2009

COMUNICADO DEL GRUPO COMUNISTA REVOLUCIONARIO


El 1º de Mayo es el día de la revolución y es el día del internacionalismo. Es un día en que los revolucionarios de todo el mundo reiteramos los compromisos con nuestra razón de ser, y nos preparamos para los nuevos desafíos que tenemos que enfrentar para hacer la revolución en el mundo actual. Desde hace alrededor de un siglo el mundo entró en la época del imperialismo que a su vez es la época de la revolución proletaria mundial. El sistema imperialista no es algo estático, su dinamismo es el que le permite sobrevivir y desarrollarse. Las oleadas de globalización, privatización y liberalización han cambiado de manera significativa las relaciones de clase tanto en los países imperialistas como en los oprimidos; el crecimiento (y tugurización) de las ciudades, el desarrollo del capitalismo comprador y burocrático en los países dependientes como Colombia, el avance de las tecnologías de información y comunicaciones, de las redes de transporte, etc., son cambios notorios que se pueden ver fácilmente en los países del tercer mundo; la ofensiva ideológica de los reaccionarios tras las derrotas de las revoluciones socialistas del siglo 20 han impactado en el pensamiento y en el ánimo de las masas y de los revolucionarios. Todos estos cambios tienen un efecto en la estrategia y las tácticas de la revolución. Y exigen un desarrollo creativo de la ciencia que la guía. Y este 1º de Mayo, en medio de la grave crisis del sistema capitalista a nivel mundial que ha golpeado a miles de millones, es una oportunidad para que reiteremos nuestra visión de un mundo en que no haya explotación, en que no exista la división de la sociedad entre un puñado de personas que son dueños del mundo y lo controlan y la gran mayoría que trabajan para ellos; en que no existan las relaciones sociales opresivas ni las ideas que las sustentan. Es una oportunidad para que renovemos nuestros compromisos de crear una sociedad en que el hombre ya no domine a la mujer, en que ni un país, ni una casta, o “raza”, o religión domine a otro, en que la gente no se divida entre los que hacen trabajo intelectual y los que hacen trabajo manual, sino que se una en una comunidad mundial de personas que cooperan libremente en transformar el mundo. Siendo el día de la revolución, de evaluar las tareas revolucionarias que tenemos por delante, también es el día en que celebramos los grandes logros revolucionarios en el camino hacia ese nuevo mundo: El primer intento fructífero, la Comuna de París, que duró sólo 10 semanas en 1871; la revolución socialista en el que fuera el imperio ruso en 1917 que inspiró al mundo por 40 años; y la revolución china que triunfó en 1949 y que continuó hasta la más alta cumbre alcanzada hasta hoy en 1966 con la Gran Revolución Cultural Proletaria. Luego de una serie de vueltas y revueltas, todas estas revoluciones fueron derrotadas y el sistema de explotación fue restaurado, aunque conservando un tiempo el nombre del “socialismo”, como simple cascarón. Pero estas revoluciones contienen ricas lecciones fundamentales, tanto en sus grandes logros como en sus errores y deficiencias (que fueron lo secundario), que se deben sintetizar a fin de dar más pasos, y saltos, adelante hoy. La revolución comunista es la única salida de la locura y horror que constituyen la existencia social hoy en este planeta. Hoy, el comunismo, y el proyecto comunista, están en una encrucijada. Con la restauración del capitalismo en China en 1976, llegó a su fin la primera ola de las revoluciones socialistas que comenzó con la efímera Comuna de París y la Revolución Rusa. El fin de la primera etapa, con grandes cambios en el mundo, ha planteado interrogantes, tareas, y retos históricos para el movimiento comunista, y otros que apoyan ampliamente este proyecto de emancipación de la humanidad. ¿Qué lecciones correctas e incorrectas pueden sacarse de la rica experiencia de esta primera ola de revoluciones socialistas? ¿En qué marco se desenvolverá la nueva etapa del comunismo para avanzar en este proyecto de emancipación de la humanidad? ¿El marxismo, el comunismo, es aún válido como ciencia? En el sentido fundamental, la cuestión se plantea así: ¿Se puede hacer la revolución, una auténtica revolución comunista, en el mundo de hoy, o eso ya no es posible y ni siquiera deseable para las masas un mundo completamente liberador? Ante los constantes retos y dificultades del momento actual, en el reagrupamiento inicial de comunistas que se dio después de la pérdida de China y del fin de la primera etapa de la revolución comunista (tanto en el Movimiento Revolucionario Internacionalista como en otras agrupaciones) se han abierto paso divergencias cada vez más fuertes: por una parte, las fuerzas que están desarrollando o se están acercando a una nueva síntesis para avanzar la revolución, y, por la otra, dos tendencias opuestas, de aferrarse de manera religiosa a toda la experiencia anterior y a la teoría y el método asociados con ella o (en esencia, así no de palabra) abandonarlo todo, claudicando. Los reaccionarios y los falsos revolucionarios han buscado borrar de la memoria colectiva la historia de la revolución proletaria y han impuesto sus propias síntesis, que han permeado el movimiento revolucionario. En el ambiente se respira pesimismo, y se fomenta de manera creciente el individualismo, la fragmentación de las luchas (por intereses “identitarios” estrechos), etc., entorpeciendo el que se construya una alternativa verdaderamente revolucionaria. El Grupo Comunista Revolucionario está haciendo esfuerzos a distinto nivel por aportar al desarrollo de la nueva síntesis revolucionaria, en particular evaluando la experiencia en toda la región, de manera que en la nueva etapa de la revolución proletaria mundial vayamos mucho más allá de los importantes logros de la primera etapa. En Colombia, y más en general en América Latina, la síntesis predominante es la del supuesto “fracaso” de la revolución socialista, el supuesto “fracaso” del marxismo y, en especial para las nuevas generaciones, el referente de revolución lo constituye el “bolivarianismo” y sus promotores (Chávez de Venezuela, las FARC) o los zapatistas de México, que en muchos casos confluyen en buena medida con todo tipo de escépticos de la intelectualidad que han devenido rousseaunianos, y han bajado sus miras hacia los ideales del siglo XVIII (de libertad, igualdad, fraternidad) , al “perfeccionamiento” de la democracia, considerando que es lo mejor que podemos lograr. Desde su fundación, el GCR, se ha esforzado por hacer conocer en el movimiento revolucionario del país y la región los documentos de diferentes partidos y organizaciones maoístas, de dentro y de fuera del MRI (sin que necesariamente eso signifique compartir, o compartir por completo, sus posiciones), con el propósito de avivar y enriquecer la lucha ideológica. Si bien ha aprendido de las experiencias revolucionarias recientes de Perú y Nepal y de la síntesis (con algunas limitaciones) que los partidos que las dirigen han desarrollado, hoy, tras las importantes luchas de líneas en las filas maoístas, el GCR ha valorado más los esfuerzos y avances que desde hace tres décadas ha venido haciendo el Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, y principalmente su Presidente, el camarada Bob Avakian, en la dirección de forjar la necesaria síntesis revolucionaria para avanzar, atreviéndose a renunciar a legados nocivos que han marcado al movimiento comunista internacional desde los años 30. El profundo aprecio y respeto por el camarada Avakian que los dirigentes del GCR han transmitido a la militancia no son infundados, ni son necios, están muy lejos de verle infalible y objeto de “culto”, algo que el camarada Avakian correctamente repudia. El GCR llama a agarrar el enfoque del camarada Avakian de aprender de la rica experiencia histórica desde la época de Marx, defendiendo los objetivos fundamentales y los principios del comunismo, que han demostrado ser correctos en lo fundamental, criticando y descartando los aspectos que se ha demostrado que son incorrectos o que ya no son aplicables, y establecer el comunismo aún más completa y firmemente sobre unas bases científicas. Con esa orientación el GCR ha valorado la situación de la revolución en Nepal, como se hizo en el manifiesto del 1º de Mayo de 2008: «No podemos darnos el “lujo” de estrechar las miras, de buscar un común denominador con sectores “sensatos” de los explotadores y opresores. Ni aquí ni en ninguna parte del mundo. Tenemos siempre que “tener el premio en la mira”, no temer “asustar a la burguesía” y terminar no destruyendo la máquina estatal y pretender aprovecharla para nuestros propios fines. Los reveses como los de las grandes revoluciones proletarias del siglo 20 no nos pueden llevar a buscar como meta una supuesta “democracia del siglo 21”, más parecida a las de los siglos 17 y 18 y más lejana de los logros de las revoluciones rusa y china cuando fueron socialistas. El concepto burgués de democracia es que su característica esencial son las elecciones y los derechos formales, pero realmente es una dictadura contra el pueblo. Y caer en la trampa de la democracia “pura” empantana a los (ex) revolucionarios en la “política de los números” [el regateo con fuerzas burguesas en busca de mayorías], castrando y minando el espíritu revolucionario de las masas.» «La concepción revisionista (falsamente comunista) clásica es que mientras el Estado esté actuando en “beneficio” de los intereses del pueblo puede considerarse democrático con o sin elecciones. El problema fundamental y esencial está en otro lado, en el problema de eliminar las “4 todas” planteadas por Marx: que la revolución comunista tiene que apuntar a la eliminación de todas las clases y diferencias de clase en general, todas las relaciones de producción sobre las que éstas descansan, todas las relaciones sociales correspondientes a ellas y todas las ideas que resultan de estas relaciones sociales, lo cual no puede hacerse realidad sin una dictadura proletaria, que significa democracia para el pueblo y crear las condiciones que imposibiliten la existencia de la burguesía, porque, como señalara Marx, la nueva sociedad acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y por tanto presenta todavía en todos sus aspectos “los estigmas de la vieja sociedad de cuya entraña procede”.» Los desarrollos de la situación en Nepal desde entonces, si bien han llevado a que se expresen más explícitamente las disyuntivas de la revolución nepalesa en el seno del partido que planteáramos entonces («¿Cuál camino triunfará, el demócrata burgués, es decir de dictadura burguesa solapada, o el de nueva democracia, como una forma de dictadura del proletariado? ¿En qué dirección irá la sociedad? ¿El “nuevo” Estado, y en particular el ejército, estarían en manos de las masas revolucionarias de Nepal que han estado luchando y sacrificándose? ¿El “nuevo” Estado se aliará con las masas revolucionarias de todo el mundo, o se convertirá en parte de la “comunidad internacional” dirigida y moldeada por los imperialistas?» ), también es más claro que la línea revisionista se ha consolidado más, en especial dado que las tendencias más revolucionarias dentro del partido están también imbuidas en buena parte del enfoque y de la síntesis no revolucionaria. Desde su Declaración inicial, el Movimiento Revolucionario Internacionalista (del que el GCR ha sido parte desde su fundación) ha señalado el estrecho vínculo que existe entre la defensa del marxismo-leninismo- maoísmo y su desarrollo creativo. Adelantar ese proceso es un reto común que implica combatir tanto las tendencias que a nombre de la creatividad desechan los fundamentos de la ciencia de la revolución, así como las tendencias que a nombre de defender se apegan de manera religiosa, acrítica, a la experiencia pasada. Es necesario combatir la estrechez de miras que ha sido predominante en las últimas décadas en el movimiento revolucionario en Colombia, el economicismo, que lleva a no vincular la política revolucionaria a las masas, a no educarlas en la meta del auténtico comunismo y a no organizarlas para ese fin. Hoy más que nunca se necesita ir contra la corriente de la capitulación y el acomodamiento frente al sistema, y se hace más notoria la necesidad de un movimiento masivo y amplio antiimperialista, anticapitalista y antifeudal, y principalmente, se necesita construir un partido verdaderamente comunista y verdaderamente revolucionario (no sólo de nombre), como una organización conspiradora que oriente y dirija tal movimiento hacia la conquista del poder político. Tal partido tiene que basarse en la necesaria nueva síntesis en construcción. Este 1º de Mayo Revolucionario es necesario reafirmar el llamado a que cada vez más obreros, campesinos, jóvenes, mujeres, estudiantes, intelectuales progresistas asuman el reto, se unan a la revolución y hagan parte de la construcción del movimiento verdaderamente revolucionario, un movimiento que reafirma su resolución de tumbar violentamente la dominación de chupasangres en todo el planeta y de construir una nueva sociedad, libre de explotación y opresión. En cada país, el proletariado tiene tareas específicas de acuerdo a las particularidades sociales, pero todas las luchas se juntan en el río de la revolución proletaria mundial, a la que las revoluciones en cada país se subordinan. Para las potencias capitalistas/ imperialistas y sus lacayos del tercer mundo, el legado de la revolución proletaria es una pesadilla, pero para el proletariado y los oprimidos es una fuente inagotable de inspiración y fuerza. Les lleva a reafirmar la “vieja” idea del Manifiesto comunista: que los objetivos del proletariado internacional sólo pueden ser alcanzados “derrocando por la violencia todo el orden social existente”. Por fuerte que parezca el enemigo imperialista, nuestra fuerza potencial de cientos de millones de seres es mucho mayor. La arrogancia del enemigo de nuestra clase jamás podrá ocultar el hecho de que lucha por defender un sistema obsoleto condenado al museo, al igual que los imperios de esclavistas y sistemas feudales de antes. En este día, el GCR exhorta en particular a los comunistas revolucionarios a celebrar un 1º de Mayo Rojo que haga sentir poderosa y claramente nuestro mensaje, en contraste con todos los puntos de vista reformistas, que de una u otra manera aconsejan al proletariado y a los oprimidos hacer las paces con la explotación clasista. La revolución es algo por lo que vale la pena vivir y, si es el caso, morir. En una situación en que las vidas robadas a jóvenes en campos y barriadas se cuentan por miles cada año sólo en Colombia, dedicar la vida a la revolución es tanto más urgente y necesario.
¡La única manera de acabar con los males de este mundo capitalista imperialista es con una auténtica revolución proletaria!
¡Agarremos la ciencia del marxismo-leninismo- maoísmo como guía para la acción revolucionaria!
¡Luchemos por un mundo radicalmente diferente, que vaya mucho más allá de los logros de la primera etapa de la revolución proletaria mundial!


¡Tengamos las miras puestas en la meta del comunismo!


¡La revolución, y no la claudicación, es la solución! ¡Romper las cadenas, desencadenar la furia de la mujer como una fuerza poderosa para la revolución!


¡Enfrentemos con lucha revolucionaria al régimen fascista, paramilitar y pro-imperialista!


¡Viva el 1º de Mayo Rojo, internacionalista revolucionario!


¡Viva el Movimiento Revolucionario Internacionalista!

sábado, 28 de marzo de 2009

EL PCR DA A CONOCER SUS POSICIONES RESPECTO AL PACHANDRISMO




con la publicación de una serie de cartas del PCR de los EEUU se suma a la fracción roja del movimiento comunista internacional que critica las prácticas de pachandra y de la cúpula del pcn (m) LUCHA CONTRA EL PACHANDRISMO ,IMPULSAR LA LUCHA DE DOS LINEAS EN EL SENO DEL PCN (M) , POR LA REACTIVACIÓN DE LA LUCHA ARMADA EN EL NEPAL!


a continuación el texto que precede a las susodicahas cartas:


Hoy muchas personas en el mundo se están preguntando cómo evaluar los recientes sucesos respecto a la revolución de Nepal donde, después de diez años de una inspiradora guerra popular dirigida por el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) (PCN[M]), esa guerra ha tocado fin, el PCN(M) hoy es el Partido principal en la recién elegida Asamblea Constituyente y el presidente del Partido, Prachanda, es el primer ministro del gobierno. ¿Representa la actual trayectoria en Nepal y el camino que ha tomado el PCN(M) una cosa nueva histórica, una victoria y un adelanto importante en el avance de la revolución comunista en el siglo 21, como han sostenido algunas personas; o, como muchas otras temen, representa un retroceso y traición de las metas de la revolución y de la heroica lucha librada por alcanzarlas y un fuerte distanciamiento de la causa comunista por la que el PCN(M) dice que está luchando?”

Así comienza el artículo que aparece en este número de Revolución: Sobre lo que pasa en Nepal y lo que está en juego para el movimiento comunista:


CARTAS DEL PARTIDO COMUNISTA REVOLUCIONARIO, ESTADOS UNIDOS, AL PARTIDO COMUNISTA DE NEPAL (MAOÍSTA), 2005-2008 (CON UNA RESPUESTA DEL PCN[M], 2006).


Este artículo es una introducción al agudo intercambio polémico entre el Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos (PCR, EU) y el Partido Comunista de Nepal (Maoista) (PCN[M]) en los años entre octubre de 2005 y noviembre de 2008. Representa una de las luchas entre dos líneas más importantes en el movimiento comunista internacional en muchos años. Ahora se da a conocer en público cuatro cartas del PCR, EU, al PCN(M) y una respuesta. Estas cartas tratan las diferencias de línea decisivas y una lucha que ha venido desenvolviendo por varios años. Estas diferencias se centran en tres cuestiones: en resumen:


1) la naturaleza del estado y específicamente la necesidad de establecer un nuevo estado dirigido por el proletariado y su vanguardia comunista;


2) más específicamente, la necesidad de establecer como primer paso al derrocar el viejo orden, un estado de nueva democracia para emprender el desarrollo de nuevas relaciones sociales y de producción en el país libres de la dominación imperialista y de las relaciones feudales;


3) el papel dinámico de la teoría y la lucha entre dos líneas contra el eclecticismo, el pragmatismo y la realpolitik.


El punto de vista y la orientación, la concepción estratégica y el método que cualquier Partido asume —es decir, su línea— guían su actividad política en una dirección u otra. En las luchas entre dos líneas como esta, hay muchísimo en juego: cuál línea gane puede resultar en un avance, un revés — o incluso una traición. Estudiar profundamente este artículo —y las cartas del PCR, EU, y el PCN(M)— es trabajo revolucionario serio y necesario. Esta lucha entre dos líneas requiere un enfoque que comprende la importancia de vida y muerte de su desenlace. Nuestro Partido, el PCR, EU, ha aplicado el enfoque de partir de los objetivos comunistas y los principios básicos de la ciencia del comunismo, de analizar las cuestiones de una manera rigurosa y polifacética. El futuro de la revolución de Nepal no solo pende mucho más precariamente de un hilo, pero las fuerzas revolucionarias pueden seguir adelante solamente sobre una base correcta y hacer avanzar la causa de emancipar a toda la humanidad solamente sacando las lecciones de esta lucha política e ideológica y captando más profundamente qué es el auténtico comunismo. Instamos a todas/os nuestras/os lectoras/es a estudiar el artículo de introducción y las cartas en línea — y participar en discusiones profundas y bien fundadas con el Partido y otros acerca de estas cuestiones decisivas de línea política e ideológica. Venga a las presentaciones auspiciadas por Libros Revolución* — y organice discusiones... con sus camaradas y amigos. Este artículo y las cartas tienen que llegar a las manos de mucha gente — de los revolucionarios en Estados Unidos y otros que hayan estado siguiendo lo que pasa en Nepal, a inmigrantes y estudiantes del extranjero, entre ellos los del sur de Asia, y el movimiento comunista internacional. Es necesario difundirlo en las áreas de las ciudades —de los ghettos y barrios a los recintos universitarios y lugares de efervescencia intelectual— y entre todos los sectores sociales donde se está desarrollando el movimiento revolucionario y comunista. Es necesario que llegue a todos los que estén buscando una salida de este horror — y el camino a la verdadera liberación. Y es una oportunidad para los que están buscando tales soluciones de descubrir qué es en realidad el comunismo y cómo la sociedad humana podría organizarse de una manera completamente diferente. En necesario que este número de Revolución llegue a esa gente y a más personas — y es necesario que se difundan este artículo y las cartas que este introduce por toda la sociedad y en el mundo de la internet. Esta lucha entre líneas recalca de nuevo la importancia histórica del Manifiesto del Partido, El comunismo: El comienzo de una nueva etapa. Como dice ese Manifiesto, el movimiento comunista internacional está en una encrucijada. Confronta la pregunta, tal como dice el Manifiesto, ¿ser una “vanguardia del futuro, o un residuo del pasado?” La lucha entre líneas que se desarrolla de lleno en estas cartas está ubicada dentro de este contexto mundial más amplio y también es una concentración de él. Y es decisivo que todos estudien este Manifiesto... mientras que estudian y bregan con la lucha entre dos líneas con relación a la revolución de Nepal. Mientras que este número del periódico se distribuya entre muchos sectores sociales, este Manifiesto tiene que acompañarlo. Con la derrota de la revolución en China y la restauración del capitalismo en ese país, se terminó la primera etapa de la revolución comunista en el mundo


. Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, ha dirigido a resumir de manera científica esa experiencia, partiendo de los logros monumentales y resumiendo de manera crítica las deficiencias — y, sobre esa base, forjando un nuevo marco teórico para hacer avanzar la revolución comunista en el mundo. Todos los que ven el horror del mundo como es y arden con deseos de un futuro diferente y libre de explotación y opresión deben examinar con urgencia esta síntesis, concentrada en este Manifiesto. Representa una fuente de esperanza y osadía, sobre una base científica — para las masas alrededor del mundo.

miércoles, 25 de marzo de 2009

ESTRATEGIA REVOLUCIONARIA,FORJANDO A UN PUEBLO REVOLUCIONARIO

Forjando un pueblo revolucionario: esto tampoco se trata de caer en el idealismo o el voluntarismo, pensando y actuando como si pudiésemos “evocar” un pueblo revolucionario con la mera voluntad de hacerlo o a través de alguna clase de enfoque lineal de simplemente hacer agitación sobre la necesidad que tiene la gente de volverse revolucionaria — ciertamente nosotros deberíamos estar haciendo eso y mucho más de eso, pero no en un sentido lineal, no como parte de un enfoque lineal. Más bien se trata de que nosotros seamos de veras una vanguardia comunista y revolucionaria —y de actuar así— y eso quiere decir llevar a cabo todo el paquete del “qué hacerismo enriquecido” (un punto al que también retornaré después).

La estrategia del FUbDP

Primero, algunas observaciones breves concernientes a la orientación estratégica del Frente Unido bajo la Dirección del Proletariado (o FUbDP). Con respecto a esta estrategia del Frente Unido bajo la Dirección del Proletariado, es importante discutir esto en relación a la identificación de las fuerzas impulsoras claves para hacer la revolución, es decir, para lograr vencer la primera gran cuesta de tomar el poder — y reconocer que en ciertos aspectos importantes, esto incluye una relación contradictoria con ese proceso de identificación. Otra vez de una manera muy importante pesa la cuestión de la reificación — o de no caer en la reificación. Lo que se volvió el modelo del movimiento internacional —no solo en la Segunda Internacional de partidos socialistas (y algunos auténticos partidos comunistas) antecediendo a la Primera Guerra Mundial1, pero en un grado significativo después de Lenin, en el movimiento comunista bajo la dirección de Stalin, en particular desde finales de los años 1920 hacia adelante— era la noción de que se construye un movimiento de masas, de hecho en gran parte un movimiento sindicalista de la clase obrera, y que de repente bajo las condiciones correctas eso llevará a una huelga general (o en su mejor expresión, hacia una insurrección). Pero esto no es la manera en que se va a hacer una revolución proletaria; históricamente no es la manera en que se ha hecho tal revolución y no es la manera en que se puede hacer una revolución en el mundo como lo es hoy.
“Resultados palpables”: economismo, reformismo y revisionismo
Aquí viene al caso hablar una vez más, brevemente, sobre toda la orientación fundamentalmente errónea de tener por objeto “resultados palpables”. Tal vez mucha gente no entienda lo que eso significa: significa no solamente arrancarle reformas al sistema sino centrar la lucha en eso. Eso no quiere decir que está mal luchar por ciertas reformas y de hecho tratar de ganar tales luchas, pero sí es completamente erróneo hacer de eso el enfoque estratégico —o como Lenin lo dijo, “los medios más ampliamente aplicables”— para construir un movimiento revolucionario (o de acercarse hacia el socialismo, el que se conciba en términos revolucionarios o no). Como ustedes saben, Lenin escribió ¿Qué hacer? para refutar todo ese enfoque, el cual correctamente criticó como economista y revisionista — una traición de la revolución de parte de los llamados comunistas. Pero luego, después de Lenin, echó raíces cada vez más otra idea — de gradualismo y de integrarse a las luchas cotidianas de la clase obrera y volverse el mejor luchador en esas luchas y sobre esa base supuestamente ganarse la lealtad de las masas para un programa más amplio.
Eso me devuelve al punto estratégico importante al cual me referí antes: cómo se separó históricamente el movimiento comunista del movimiento laboral. Por ejemplo, volviendo a la Alemania de principios de los años 1930 —no tenemos tiempo para adentrarnos en esto de manera profunda pero sí encierra un punto interesante y significativo—, parece que de un estudio de la historia del movimiento comunista, 1934 fue un punto de viraje importante no solo en el movimiento comunista en general sino también con respecto a la Unión Soviética en particular, y específicamente el pensamiento de Stalin. Cuando Hitler llegó al poder en 1933, había una orientación general en el movimiento comunista internacional (el cual era liderado por Stalin) sobre cómo iban a construir un frente unido, y al principio esto era de una forma más o menos “de izquierda” asociada con la línea expresada por R. Palme Dutt, la cual presentaba la contradicción esencial de entonces como comunismo o barbarismo: la concepción era que el fascismo representaba la dirección en que todo el capitalismo estaba encaminado, que eso solamente podría arrastrar a la sociedad hacia el barbarismo y la respuesta era oponérsele con el comunismo de una especie de forma de economismo “de izquierda”2. Pero cuando en 1934 en Alemania el movimiento comunista fue aplastado y el partido comunista ahí fue completamente diezmado, con la muerte y/o el encierro en campos de exterminio de gran cantidad de sus miembros y seguidores, eso propició ciertos cambios claros en el pensamiento prevaleciente en el movimiento comunista internacional, y el resultado fue la adopción de la línea de Dimitrov del Frente Unido Contra el Fascismo3 y el enfoque general de pretender unirse con el “sector democrático” de la burguesía y los imperialistas occidentales contra el imperialismo alemán en la forma del nazismo. Eso representó una suerte de “salto” de la forma de economismo “de izquierda” —la cual en esencia consideraba que la burguesía ya no fuera capaz de defender los logros anteriores de la sociedad burguesa, ni siquiera en términos del desarrollo de las fuerzas productivas y específicamente la tecnología—, a una línea abierta derechista que dividía la burguesía, y los estados imperialistas, entre los que eran fascistas y a quienes por lo tanto se les señalaría exclusivamente como el enemigo, y los que aún defendían la democracia y la civilización contra el embate de los fascistas y que por consiguiente deberían ser los cuales con quienes aliarse.

Bien, no quiero apartarme mucho del tema, pero quisiera enfatizar el impacto que tuvo en el movimiento comunista internacional y específicamente en Stalin, cuando en 1934 en lo esencial quedó aniquilado el Partido Comunista alemán. Es importante entender que estamos hablando de un movimiento y organización comunista verdaderamente de masas: el Partido Comunista alemán en ese período (y hasta 1933) contaba con una poderosa representación en las centrales obreras, tuvo millones de votos en las elecciones parlamentarias — no tantos como Hitler al momento de su nombramiento como canciller, pero millones de votos. Los comunistas alemanes lideraron verdaderos movimientos de masas. Inclusive libraron combates callejeros. Pero lo que no dejaron a un lado fue un enfoque básicamente economista, aun cuando a menudo le dieron una expresión combativa. En realidad nunca bregaron con la cuestión de cómo llegar de hecho a la revolución, salvo la noción de que esto pasará más o menos como una extensión de un sindicalismo combativo en efecto — estoy simplificando de manera exagerada, pero lo que dijo efectivamente señala la esencia de todo eso.

La separación del movimiento comunista del movimiento laboral: el movimiento comunista como un movimiento revolucionario

Mientras el movimiento comunista y la lucha por el socialismo iban hacia adelante después de esa experiencia —particularmente cuando el centro de todo eso se trasladaba hacia China y en general hacia el tercer mundo—, se dio un claro paso de alejarse de la idea de que el comunismo se basaba en los sindicatos y en el movimiento laboral. No se trataba de decir que los comunistas ya no hicieran trabajo dentro de las centrales obreras o entre los trabajadores en esos sindicatos, sino que claramente lo que Mao planteó —y específicamente la estrategia de la guerra popular prolongada— representó una orientación estratégica muy diferente a la de centrar el trabajo en los sindicatos. Bien, cabe recordar que la valiosa contribución de Mao sobre la estrategia de la guerra popular prolongada en China estaba basada en gran parte en el resumen de algunas de las experiencias devastadoras de cuando los comunistas sí estuvieron trabajando en los sindicatos obreros y donde organizaban a los trabajadores de la industria en las ciudades grandes, y cómo los masacraron las fuerzas de Chiang Kai-Shek en 1927. Una vez más, ahora no nos da tiempo para analizar toda esa historia4, pero lo fundamental es que el aporte de Mao de la estrategia de la guerra popular prolongada representó un avance decisivo, un enfoque totalmente nuevo, en cómo hacer la revolución en un país como China, y la guerra popular prolongada incluía una profunda separación entre el movimiento comunista y la lucha por la revolución por un lado, y los sindicatos y el movimiento laboral por el otro, en términos de cuáles eran el centro y el eje del trabajo revolucionario. Y en general ha sido así en el caso de las iniciativas serias para hacer la revolución en los países del tercer mundo desde ese entonces.

Pero esta separación histórica (la separación del movimiento comunista y revolucionario del movimiento laboral) no solamente tiene aplicación e importancia en el tercer mundo. Otra vez, no se trata de la importancia de la participación, particularmente de los sectores más profundos del proletariado, en las luchas sindicalistas y de construir organización entre los obreros en esas esferas — a la vez que en lo fundamental se lleva a cabo todo esto como parte de construir un movimiento revolucionario y no economista. Eso sí es importante. Pero se pregunta: ¿cómo identificar de qué se trata el núcleo y la esencia de la lucha y cómo llegará a estar en una posición de hacer una revolución?

En cierto sentido, esto retoma la metáfora sobre el mapa multicolor y de múltiples capas5. Por ejemplo, piensen en lo que Mao dijo respecto a cómo formó el ejército popular y cómo lanzó los primeros levantamientos que se convirtieron en el inicio de la guerra popular: relató cómo se apoyó en lo que llamaba los “elementos valientes” (los elementos semi-lumpen) porque éstos estaban más dispuestos a combatir y a morir. Así es la manera, digamos, en que Mao aplicó el “mapa multicolor y de múltiples capas”.

Fuerzas para la revolución, fuerzas para rehacer la sociedad: unidad y contradicción
Otra manera de explicar este punto general es que las personas que podrían ser la columna vertebral de la lucha por la revolución y en particular por la toma de poder no serán las mismísimas personas que constituyen los sectores más profundos y a lo hondo del proletariado. Habrá cierto traslape, o sea, entrarían en el proceso algunas personas de ambas esferas, pero las fuerzas combatientes principales (para decirlo así) no serán idénticas ni siquiera a los sectores más profundos y a lo hondo del proletariado como tal y tampoco serán idénticas a las fuerzas que tienen que ser la columna vertebral en términos de construir una economía socialista, una vez tomado y consolidado el poder. Entender eso en esencia así como en su complejidad es parte de romper con el economismo y con la reificación.

Bien, Mao se topó con muchas dificultades a causa de haberse apoyado en esos “elementos valientes” de los que hablé, así como del hecho de que en el campo, donde la guerra popular estaba centrada, la fuerza más importante en que se apoyaba fue el campesinado. Mao escribió muchos ensayos sobre la mentalidad de “guerrilleros errantes” y otras tendencias erróneas que existían entre los campesinos pobres y entre los elementos semi-lumpen contra las cuales se tenía que librar una lucha enérgica. El ejército revolucionario de China tenía puntos formales de atención y puntos de disciplina por otra razón aparte de la importancia de dejar asentado un principio general. Los problemas que ellos estaban confrontando eran muy reales. Cuando en esos puntos de atención y de disciplina, se decía “no hagas ‘esto’ o no hagas ‘aquello’” — bueno, el ‘esto’ y el ‘aquello’ (tales como tomar cosas de las masas sin pagar por ellas) era lo que los mismos integrantes del ejército revolucionario lo estaban haciendo. Así que la dirección tenía que decir, no hagas eso —nuestra propuesta es de hacer algo mucho más grande, de cambiar radicalmente toda la sociedad, lo cual solo se podía concretar apoyándose en las masas populares y lo que ustedes están haciendo se contrapone a eso y lo socavan. Ahora bien, hicieron algo aún más fundamental que aplicar estas reglas y reglamentos (los puntos de disciplina y los puntos de atención): llevaron una lucha ideológica en las bases de la revolución; pero al mismo tiempo sí necesitaban de esas reglas y puntos de disciplina.

Y si uno está bregando en serio con todo esto, al ver hacia el futuro se puede imaginar cómo se van a presentar las cosas. Tenemos que entender que todo esto abarcará una combinación muy compleja de personas, incluidos los jóvenes en particular, provenientes de diferentes sectores de la sociedad y que espontáneamente tienden a ver el mundo desde diferentes ángulos, pero que están unidos bajo la dirección de una vanguardia comunista con la finalidad de luchar por la revolución y que están cada vez más bajo la influencia y la inspiración de la orientación comunista y el objetivo de una sociedad radicalmente nueva, de conformidad con esa orientación. La reificación y el economismo solamente nos alejarán del proceso de bregar con las profundas y complejas contradicciones que encierra en proceso material de construir un movimiento revolucionario y cuando llegue el momento, de librar la lucha por la toma de poder revolucionario.

En esta conexión, cabe recordar una discusión que describí en mi autobiografía (From Ike to Mao and Beyond: My Journey from Mainstream America to Revolutionary Communist)6. Habíamos un grupo de nosotros hablando en la casa de alguien en Oakland (no recuerdo exactamente de quién), yo, David Hilliard, Bobby Seale y Masai Hewitt (quien era un líder de los Panteras Negras en Los Ángeles). Estábamos discutiendo sobre cuál sería la fuerza decisiva para la revolución: proletariado, lumpen proletariado... proletariado, lumpen proletariado. Y finalmente Masai, quien tenía antecedentes en el “marxismo clásico”, nos dotó de su resumen de la posición de los Panteras al respecto diciendo: “La ideología es proletaria, la fuerza es el lumpen proletariado”. Bien, eso estaba mal y era ecléctico pero no es para decir que no había nada de cierto en lo que Masai decía. Cabe reflexionarlo. Tal como él la expresó, esa posición es exageradamente simple, muy reduccionista — la revolución será una mezcla y proceso mucho más complejo y rico. El mapa multicolor y de múltiples capas entrará en juego también. Si uno está considerando en serio cómo en realidad formar un movimiento revolucionario, es necesario estar pensando en la mezcla de todas estas cosas y específicamente: de dónde van a venir las fuerzas quienes en realidad van a luchar hasta el final por esta revolución, de dónde vendrán las fuerzas a quienes es posible ganarse a apoyarla, y así sucesivamente, sin caer en posiciones mecánicas al respecto y sin trazar líneas artificiales que excluyan a gente — de eso no se trata.
Todo esto tiene mucho que ver con la cuestión de cómo surgirá un pueblo revolucionario y la cuestión de cómo puede surgir una situación revolucionaria.

Como lo mencioné antes, también está la cuestión de requerir fuerzas impulsoras para la revolución en el caso de que llegue el momento de vérselas con la toma del poder —y construir un movimiento revolucionario el cual en un sentido fundamental y estratégico está apuntando a todo eso— y por otro lado (y es un “por otro lado”, a un grado significativo), las fuerzas para la transformación socialista una vez que se haya logrado tomar y consolidar el nuevo poder estatal, un poder estatal revolucionario: la dictadura del proletariado. Entre estas dos fuerzas hay identidad y traslape, pero también hay una diferencia significativa. Como lo he señalado antes, cuando se está en una sociedad socialista y enfrentado al reto de llevar adelante la construcción de una economía socialista y de manejar la relación entre eso y la continuación de la transformación socialista de la sociedad en general hacia el objetivo del comunismo, si no se gana al proletariado —y en este sentido estoy hablando de esos trabajadores que en realidad participan en la producción—, si no se ha ganado a un sector significativo de ellos y si no se sigue integrando a sectores más amplios de ellos, sino que se lanzan llamados generales tales como “produzcamos todos por el socialismo y por la revolución mundial” y todos ellos responden: “¡Al carajo todo eso!” — bueno, ¡se estará en un gran lío! Y no se puede esperar que se gane a esa gente después de que se haya tomado el poder, aunque dicha toma efectivamente generará la base y la libertad para hacerlo así a una escala mucho mayor. De lo que se trata es de un proceso de estar “ganándose” a sectores importantes de ellos como parte de construir el movimiento revolucionario.

Pero, para repetir, el proletariado también es una cosa que cambia y está en movimiento. Yo aludí anteriormente al hecho de que el proletariado bajo el socialismo no es el mismo proletariado que bajo el capitalismo y en ambos casos, el proletariado no es el mismo que una concepción reificada del proletariado. Y después de todo, las personas que tal vez sean estrictamente hablando “semiproletarios” en la sociedad actual —personas que raras veces tienen empleo como proletarios y que se ven obligadas a buscar otros medios para lograr subsistir— pueden volverse proletarios en una sociedad socialista — pueden tener empleo y recibir capacitación e inspiración para hacer el trabajo productivo del que hoy están efectivamente excluidas por el funcionamiento del sistema capitalista y las acciones del estado capitalista. Así que, para repetir, se trata de ser capaz de manejar la realidad que es compleja y que está cambiando constantemente y en movimiento. Es algo parecido a los electrones (y algunas otras partículas subatómicas); están en un lugar, pero al mismo tiempo se están moviendo. También es así con las fuerzas sociales que uno está ganándose — y sí, poniendo en marcha para hacer una revolución. (He escuchado que algunas personas están objetando nuestra manera de usar palabras como “cosechar” y “poner en marcha” en relación a ganarse y organizar a los contactos políticos y fuerzas sociales — dicen que concebir y hablar de las cosas de esta manera [“cosechar” y “poner en marcha”] es una manifestación del “instrumentalismo” hacia la gente. Bueno, no estoy de acuerdo con eso. Lo siento, nuestro partido no es una sociedad de debate humanista y en lo que estamos metidos no es un juego de sala. No quiero negar ni denigrar la importancia de no acercarse a la gente de una manera instrumentalista, pero nosotros tenemos que organizar y sí, dirigir a la gente —y en el sentido correcto y necesario, poner en marcha a las fuerzas— para hacer una revolución en los hechos; y a la hora de la verdad, será necesario poner en marcha la fuerza material para enfrentar y derrotar la fuerza material contraria, con la finalidad de hacer una revolución. Se tiene que hacer eso, sí, sobre la base ganarse a la gente a esto sobre la base de su conciencia, pero después es necesario — vayamos al grano, para hacer una revolución es necesario dirigir a esta gente a actuar de una manera organizada y disciplinada. La gente no va a hacer una revolución saliendo a poner flores en los barriles de los rifles del otro bando cuando llegue la hora de la verdad o diciendo “oyyyeee… her-ma-no, que obtengamos otro mundo, qué me dices…”. Bien, nosotros sabemos lo que dirá —y hará— el enemigo al respecto. Para construir un movimiento revolucionario y hacer una revolución, se tiene que dirigir a la gente de manera organizada y disciplinada. Sí, en lo fundamental la gente tiene que estar actuando sobre una base consciente y voluntaria. Y sí, tenemos que aprender de la gente al mismo tiempo que la estamos dirigiendo. Pero tengamos claridad acerca de lo que eso implica y cuáles son nuestras responsabilidades como vanguardia — o no seremos capaces de hacer nada bueno con respecto a las masas populares y sus intereses fundamentales.)

Todo esto presenta otra dimensión mayor y arroja más luz sobre la importancia decisiva de la ruptura con el economismo y con el determinismo revisionista. Al mismo tiempo, después de todo existe la importancia fundamental de tener unos sólidos cimientos del materialismo dialéctico y de aplicarlo de manera consecuente y sistemática, y no el idealismo y el voluntarismo. No se puede hacer la revolución sin una fuerza revolucionaria de millones de personas. Pero se pregunta: ¿sobre qué base y para qué fines se forja y se desarrolla una fuerza revolucionaria de millones de personas? Tiene una gran importancia para lo que hemos enfatizado sobre la necesidad de desarrollar y forjar un núcleo sólido lo suficientemente fuerte que, en particular en el momento cuando se madure la situación revolucionaria, pueda aguantar el “gran oleaje de la pequeña burguesía” (el fenómeno en que millones de personas entrarán la vida política y aun a la lucha revolucionaria pero que lo harán desde la posición de la pequeña burguesía [o clase media] o que de todos modos participarán en las cosas desde el punto de vista que corresponde a esa clase). En ese momento, será crucial haber desarrollado una fuerza lo suficientemente poderosa respecto al número de personas que tiene y en lo fundamental respecto a su adhesión a la perspectiva comunista, que pueda constituir una fuerza lo suficientemente cohesionada como para ganarse a millones y millones de masas más a su lado y a su causa en el momento indicado, cuando llegue la hora de la verdad y entre en juego todo (aunque eso abarque una lucha más prolongada de la que previamente se haya concebido — como explica “Sobre la posibilidad de la revolución”).

No se puede hacer la revolución sin una fuerza revolucionaria de millones de personas y esa fuerza va a surgir —no a causa de ningún apriorismo ni reificación de nuestra parte sino que por tener un análisis materialista dialéctico, podemos entender que va a surgir en gran medida— de la gente de la base de la sociedad, pero no de acuerdo a una noción clásica y purista del PRO-LE-TA-RI-A-DO (en mayúscula) ni hablar de ninguna noción economista de “LA CLASE OBRERA”, especialmente tal como está identificada esencialmente con “EL MOVIMIENTO LABORAL”.
Una vez más sobre asuntos de orientación revolucionaria estratégica

Al mismo tiempo, la revolución, en particular la revolución comunista, no se hace —y nunca se podrá hacer— contra la pequeña burguesía. Eso no es ni el objetivo ni una estrategia que pueda tener éxito. Tenemos que captar firmemente la necesidad indispensable de tener una realineación estratégica, de conformidad con la estrategia del FUbDP y en términos esenciales con la manera en que logramos eso. Tenemos que entender en este contexto y para este propósito la importancia de las tres condiciones de Lenin para una insurrección (o en general para la lucha por la toma de poder, sobre todo en un país imperialista) y en particular la tercera de esas tres condiciones, es decir, la parálisis de los amigos débiles, fríos e indecisos de la revolución (una condición que sintetiza “Sobre la posibilidad de la revolución”) así como el punto sobre el “paracaídas”, específicamente cuando se “cierre” el paracaídas en el momento álgido de la crisis revolucionaria — o sea, la movilización de amplios sectores de las masas, de diferentes capas, alrededor del núcleo sólido de la revolución comunista, liderado por la vanguardia del partido7. Pero también es importante enfatizar que implicará el “cierre” relativo, no absoluto, del paracaídas, ya que aún en ese momento habrá contradicción y movimiento en direcciones contradictorias.

Al mismo tiempo, es crucial tener en mente que el paracaídas “se abrirá” después de la consolidación del nuevo poder estatal revolucionario. Este es un fenómeno objetivo y no es un asunto de “lo que permitiremos”. Recordemos al ataque simplista de Enver Hoxha contra el análisis teórico general de Mao sobre la burguesía en el partido —sobre cómo, en particular en la sociedad socialista, las fuerzas más importantes que representan a la burguesía están concentradas dentro del partido comunista mismo, sobre todo en los niveles más altos, y cómo los elementos burgueses (o las personas que siguen el camino capitalista) dentro del partido están trabadas continuamente y a menudo agudamente en lucha con aquellos que están resueltos a llevar hacia adelante la lucha revolucionaria y la transición hacia el comunismo. Hoxha dijo que Mao no debió haber permitido a la burguesía en el partido.

En realidad, Hoxha estaba acusando a Mao de “liberalismo”; en efecto si no literalmente, Hoxha estaba diciendo que Mao debió haber cortado más cabezas — de acuerdo a Hoxha, Mao debió haber cortado simplemente la cabeza de la burguesía8. Ese argumento ignora la base material para la regeneración constante de la burguesía en la sociedad socialista —o convierte en un principio lo de permanecer ignorante acerca de dicha base material— debido a la misma naturaleza del socialismo como transición del capitalismo al comunismo y por qué los elementos burgueses no solamente surgirán en el partido comunista sino que pretenderán establecer cuarteles generales dentro del mismo y con el tiempo tomarán el control del partido comunista, porque el partido es la institución dirigente y más decisiva en la sociedad socialista9.

No se trata todo esto de “lo que permitiremos”, sino de lo que el materialismo y la dialéctica nos enseña que pasará — y cómo nosotros manejamos esa necesidad, cómo transformamos eso hacia nuestros objetivos fundamentales de revolución, socialismo y a la larga comunismo a través del mundo.

Pero, para retornar a un punto importante relacionado con el reto de hacer la revolución en realidad (y específicamente vencer la primera cuesta de tomar el poder), tenemos que tomar en cuenta el “cierre” del paracaídas con la aproximación y luego la maduración de una situación revolucionaria, porque eso es una parte importante de lo que hará que una revolución sea posible. ¿Cómo realizamos el trabajo en preparación para una situación y cómo llegamos a estar en una posición de aprovechar una situación, donde sí queda al descubierto que todos estos otros programas (que en lo fundamental representan fuerzas de clase en la sociedad cuyos intereses corresponden a la búsqueda de algunos ajustes y a la larga una acomodación al sistema existente) tienen limitaciones respecto a la resolución de la crisis aguda, la situación desesperada de gran cantidad de personas y la determinación de obtener un cambio radical? ¿Cómo le damos vida a este trabajo mediante la agitación y propaganda, combinada con la experiencia concreta de las masas de chequear diferentes líneas y programas durante un período de tiempo y especialmente en una situación de crisis aguda? No solo se trata de decir simplemente que “todos nosotros ya sabemos del ‘cierre’ del paracaídas, que nos cercioremos de que no olvidemos el momento cuando ‘se abrirá’ el paracaídas después, en caso de que la revolución tenga éxito y de hecho se cree una nueva sociedad socialista”. ¡No, no olvidemos el “cierre” tampoco… o no “se abrirá”, es decir, no habrá ninguna revolución, no habrá ninguna toma de poder por las fuerzas revolucionarias y ni siquiera tendremos la oportunidad de bregar con todas las complejidades de dirigir una sociedad socialista — en un verdadero sentido enloquecedor aunque fundamentalmente vigorizador!
Ahora, que quede claro, no solamente es necesario pensar continuamente y forcejear sobre la manera en que se hará la revolución, sino que también se tiene que pensar científicamente y analizar científicamente la cuestión de qué pasa después de la toma de poder y cómo se va a manejar las nuevas contradicciones que aparecerán —o las nuevas expresiones que las contradicciones asumen— en esa situación radicalmente diferente. Incluida en todo eso está la cuestión de “los cambios en la composición social y de clase” que se dan en el curso de la transformación socialista. Esto retoma la discusión anterior sobre los individuos y las clases y la orientación y enfoque correcto hacia eso, en contraposición a la idea que dice que el proletariado (u otras clases explotadas tales como el campesinado) es una clase no diferenciada, estática, reificada y sin cambio tanto en la actualidad como en la futura sociedad socialista.