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sábado, 28 de marzo de 2009

EL PCR DA A CONOCER SUS POSICIONES RESPECTO AL PACHANDRISMO




con la publicación de una serie de cartas del PCR de los EEUU se suma a la fracción roja del movimiento comunista internacional que critica las prácticas de pachandra y de la cúpula del pcn (m) LUCHA CONTRA EL PACHANDRISMO ,IMPULSAR LA LUCHA DE DOS LINEAS EN EL SENO DEL PCN (M) , POR LA REACTIVACIÓN DE LA LUCHA ARMADA EN EL NEPAL!


a continuación el texto que precede a las susodicahas cartas:


Hoy muchas personas en el mundo se están preguntando cómo evaluar los recientes sucesos respecto a la revolución de Nepal donde, después de diez años de una inspiradora guerra popular dirigida por el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) (PCN[M]), esa guerra ha tocado fin, el PCN(M) hoy es el Partido principal en la recién elegida Asamblea Constituyente y el presidente del Partido, Prachanda, es el primer ministro del gobierno. ¿Representa la actual trayectoria en Nepal y el camino que ha tomado el PCN(M) una cosa nueva histórica, una victoria y un adelanto importante en el avance de la revolución comunista en el siglo 21, como han sostenido algunas personas; o, como muchas otras temen, representa un retroceso y traición de las metas de la revolución y de la heroica lucha librada por alcanzarlas y un fuerte distanciamiento de la causa comunista por la que el PCN(M) dice que está luchando?”

Así comienza el artículo que aparece en este número de Revolución: Sobre lo que pasa en Nepal y lo que está en juego para el movimiento comunista:


CARTAS DEL PARTIDO COMUNISTA REVOLUCIONARIO, ESTADOS UNIDOS, AL PARTIDO COMUNISTA DE NEPAL (MAOÍSTA), 2005-2008 (CON UNA RESPUESTA DEL PCN[M], 2006).


Este artículo es una introducción al agudo intercambio polémico entre el Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos (PCR, EU) y el Partido Comunista de Nepal (Maoista) (PCN[M]) en los años entre octubre de 2005 y noviembre de 2008. Representa una de las luchas entre dos líneas más importantes en el movimiento comunista internacional en muchos años. Ahora se da a conocer en público cuatro cartas del PCR, EU, al PCN(M) y una respuesta. Estas cartas tratan las diferencias de línea decisivas y una lucha que ha venido desenvolviendo por varios años. Estas diferencias se centran en tres cuestiones: en resumen:


1) la naturaleza del estado y específicamente la necesidad de establecer un nuevo estado dirigido por el proletariado y su vanguardia comunista;


2) más específicamente, la necesidad de establecer como primer paso al derrocar el viejo orden, un estado de nueva democracia para emprender el desarrollo de nuevas relaciones sociales y de producción en el país libres de la dominación imperialista y de las relaciones feudales;


3) el papel dinámico de la teoría y la lucha entre dos líneas contra el eclecticismo, el pragmatismo y la realpolitik.


El punto de vista y la orientación, la concepción estratégica y el método que cualquier Partido asume —es decir, su línea— guían su actividad política en una dirección u otra. En las luchas entre dos líneas como esta, hay muchísimo en juego: cuál línea gane puede resultar en un avance, un revés — o incluso una traición. Estudiar profundamente este artículo —y las cartas del PCR, EU, y el PCN(M)— es trabajo revolucionario serio y necesario. Esta lucha entre dos líneas requiere un enfoque que comprende la importancia de vida y muerte de su desenlace. Nuestro Partido, el PCR, EU, ha aplicado el enfoque de partir de los objetivos comunistas y los principios básicos de la ciencia del comunismo, de analizar las cuestiones de una manera rigurosa y polifacética. El futuro de la revolución de Nepal no solo pende mucho más precariamente de un hilo, pero las fuerzas revolucionarias pueden seguir adelante solamente sobre una base correcta y hacer avanzar la causa de emancipar a toda la humanidad solamente sacando las lecciones de esta lucha política e ideológica y captando más profundamente qué es el auténtico comunismo. Instamos a todas/os nuestras/os lectoras/es a estudiar el artículo de introducción y las cartas en línea — y participar en discusiones profundas y bien fundadas con el Partido y otros acerca de estas cuestiones decisivas de línea política e ideológica. Venga a las presentaciones auspiciadas por Libros Revolución* — y organice discusiones... con sus camaradas y amigos. Este artículo y las cartas tienen que llegar a las manos de mucha gente — de los revolucionarios en Estados Unidos y otros que hayan estado siguiendo lo que pasa en Nepal, a inmigrantes y estudiantes del extranjero, entre ellos los del sur de Asia, y el movimiento comunista internacional. Es necesario difundirlo en las áreas de las ciudades —de los ghettos y barrios a los recintos universitarios y lugares de efervescencia intelectual— y entre todos los sectores sociales donde se está desarrollando el movimiento revolucionario y comunista. Es necesario que llegue a todos los que estén buscando una salida de este horror — y el camino a la verdadera liberación. Y es una oportunidad para los que están buscando tales soluciones de descubrir qué es en realidad el comunismo y cómo la sociedad humana podría organizarse de una manera completamente diferente. En necesario que este número de Revolución llegue a esa gente y a más personas — y es necesario que se difundan este artículo y las cartas que este introduce por toda la sociedad y en el mundo de la internet. Esta lucha entre líneas recalca de nuevo la importancia histórica del Manifiesto del Partido, El comunismo: El comienzo de una nueva etapa. Como dice ese Manifiesto, el movimiento comunista internacional está en una encrucijada. Confronta la pregunta, tal como dice el Manifiesto, ¿ser una “vanguardia del futuro, o un residuo del pasado?” La lucha entre líneas que se desarrolla de lleno en estas cartas está ubicada dentro de este contexto mundial más amplio y también es una concentración de él. Y es decisivo que todos estudien este Manifiesto... mientras que estudian y bregan con la lucha entre dos líneas con relación a la revolución de Nepal. Mientras que este número del periódico se distribuya entre muchos sectores sociales, este Manifiesto tiene que acompañarlo. Con la derrota de la revolución en China y la restauración del capitalismo en ese país, se terminó la primera etapa de la revolución comunista en el mundo


. Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, ha dirigido a resumir de manera científica esa experiencia, partiendo de los logros monumentales y resumiendo de manera crítica las deficiencias — y, sobre esa base, forjando un nuevo marco teórico para hacer avanzar la revolución comunista en el mundo. Todos los que ven el horror del mundo como es y arden con deseos de un futuro diferente y libre de explotación y opresión deben examinar con urgencia esta síntesis, concentrada en este Manifiesto. Representa una fuente de esperanza y osadía, sobre una base científica — para las masas alrededor del mundo.

miércoles, 25 de marzo de 2009

ESTRATEGIA REVOLUCIONARIA,FORJANDO A UN PUEBLO REVOLUCIONARIO

Forjando un pueblo revolucionario: esto tampoco se trata de caer en el idealismo o el voluntarismo, pensando y actuando como si pudiésemos “evocar” un pueblo revolucionario con la mera voluntad de hacerlo o a través de alguna clase de enfoque lineal de simplemente hacer agitación sobre la necesidad que tiene la gente de volverse revolucionaria — ciertamente nosotros deberíamos estar haciendo eso y mucho más de eso, pero no en un sentido lineal, no como parte de un enfoque lineal. Más bien se trata de que nosotros seamos de veras una vanguardia comunista y revolucionaria —y de actuar así— y eso quiere decir llevar a cabo todo el paquete del “qué hacerismo enriquecido” (un punto al que también retornaré después).

La estrategia del FUbDP

Primero, algunas observaciones breves concernientes a la orientación estratégica del Frente Unido bajo la Dirección del Proletariado (o FUbDP). Con respecto a esta estrategia del Frente Unido bajo la Dirección del Proletariado, es importante discutir esto en relación a la identificación de las fuerzas impulsoras claves para hacer la revolución, es decir, para lograr vencer la primera gran cuesta de tomar el poder — y reconocer que en ciertos aspectos importantes, esto incluye una relación contradictoria con ese proceso de identificación. Otra vez de una manera muy importante pesa la cuestión de la reificación — o de no caer en la reificación. Lo que se volvió el modelo del movimiento internacional —no solo en la Segunda Internacional de partidos socialistas (y algunos auténticos partidos comunistas) antecediendo a la Primera Guerra Mundial1, pero en un grado significativo después de Lenin, en el movimiento comunista bajo la dirección de Stalin, en particular desde finales de los años 1920 hacia adelante— era la noción de que se construye un movimiento de masas, de hecho en gran parte un movimiento sindicalista de la clase obrera, y que de repente bajo las condiciones correctas eso llevará a una huelga general (o en su mejor expresión, hacia una insurrección). Pero esto no es la manera en que se va a hacer una revolución proletaria; históricamente no es la manera en que se ha hecho tal revolución y no es la manera en que se puede hacer una revolución en el mundo como lo es hoy.
“Resultados palpables”: economismo, reformismo y revisionismo
Aquí viene al caso hablar una vez más, brevemente, sobre toda la orientación fundamentalmente errónea de tener por objeto “resultados palpables”. Tal vez mucha gente no entienda lo que eso significa: significa no solamente arrancarle reformas al sistema sino centrar la lucha en eso. Eso no quiere decir que está mal luchar por ciertas reformas y de hecho tratar de ganar tales luchas, pero sí es completamente erróneo hacer de eso el enfoque estratégico —o como Lenin lo dijo, “los medios más ampliamente aplicables”— para construir un movimiento revolucionario (o de acercarse hacia el socialismo, el que se conciba en términos revolucionarios o no). Como ustedes saben, Lenin escribió ¿Qué hacer? para refutar todo ese enfoque, el cual correctamente criticó como economista y revisionista — una traición de la revolución de parte de los llamados comunistas. Pero luego, después de Lenin, echó raíces cada vez más otra idea — de gradualismo y de integrarse a las luchas cotidianas de la clase obrera y volverse el mejor luchador en esas luchas y sobre esa base supuestamente ganarse la lealtad de las masas para un programa más amplio.
Eso me devuelve al punto estratégico importante al cual me referí antes: cómo se separó históricamente el movimiento comunista del movimiento laboral. Por ejemplo, volviendo a la Alemania de principios de los años 1930 —no tenemos tiempo para adentrarnos en esto de manera profunda pero sí encierra un punto interesante y significativo—, parece que de un estudio de la historia del movimiento comunista, 1934 fue un punto de viraje importante no solo en el movimiento comunista en general sino también con respecto a la Unión Soviética en particular, y específicamente el pensamiento de Stalin. Cuando Hitler llegó al poder en 1933, había una orientación general en el movimiento comunista internacional (el cual era liderado por Stalin) sobre cómo iban a construir un frente unido, y al principio esto era de una forma más o menos “de izquierda” asociada con la línea expresada por R. Palme Dutt, la cual presentaba la contradicción esencial de entonces como comunismo o barbarismo: la concepción era que el fascismo representaba la dirección en que todo el capitalismo estaba encaminado, que eso solamente podría arrastrar a la sociedad hacia el barbarismo y la respuesta era oponérsele con el comunismo de una especie de forma de economismo “de izquierda”2. Pero cuando en 1934 en Alemania el movimiento comunista fue aplastado y el partido comunista ahí fue completamente diezmado, con la muerte y/o el encierro en campos de exterminio de gran cantidad de sus miembros y seguidores, eso propició ciertos cambios claros en el pensamiento prevaleciente en el movimiento comunista internacional, y el resultado fue la adopción de la línea de Dimitrov del Frente Unido Contra el Fascismo3 y el enfoque general de pretender unirse con el “sector democrático” de la burguesía y los imperialistas occidentales contra el imperialismo alemán en la forma del nazismo. Eso representó una suerte de “salto” de la forma de economismo “de izquierda” —la cual en esencia consideraba que la burguesía ya no fuera capaz de defender los logros anteriores de la sociedad burguesa, ni siquiera en términos del desarrollo de las fuerzas productivas y específicamente la tecnología—, a una línea abierta derechista que dividía la burguesía, y los estados imperialistas, entre los que eran fascistas y a quienes por lo tanto se les señalaría exclusivamente como el enemigo, y los que aún defendían la democracia y la civilización contra el embate de los fascistas y que por consiguiente deberían ser los cuales con quienes aliarse.

Bien, no quiero apartarme mucho del tema, pero quisiera enfatizar el impacto que tuvo en el movimiento comunista internacional y específicamente en Stalin, cuando en 1934 en lo esencial quedó aniquilado el Partido Comunista alemán. Es importante entender que estamos hablando de un movimiento y organización comunista verdaderamente de masas: el Partido Comunista alemán en ese período (y hasta 1933) contaba con una poderosa representación en las centrales obreras, tuvo millones de votos en las elecciones parlamentarias — no tantos como Hitler al momento de su nombramiento como canciller, pero millones de votos. Los comunistas alemanes lideraron verdaderos movimientos de masas. Inclusive libraron combates callejeros. Pero lo que no dejaron a un lado fue un enfoque básicamente economista, aun cuando a menudo le dieron una expresión combativa. En realidad nunca bregaron con la cuestión de cómo llegar de hecho a la revolución, salvo la noción de que esto pasará más o menos como una extensión de un sindicalismo combativo en efecto — estoy simplificando de manera exagerada, pero lo que dijo efectivamente señala la esencia de todo eso.

La separación del movimiento comunista del movimiento laboral: el movimiento comunista como un movimiento revolucionario

Mientras el movimiento comunista y la lucha por el socialismo iban hacia adelante después de esa experiencia —particularmente cuando el centro de todo eso se trasladaba hacia China y en general hacia el tercer mundo—, se dio un claro paso de alejarse de la idea de que el comunismo se basaba en los sindicatos y en el movimiento laboral. No se trataba de decir que los comunistas ya no hicieran trabajo dentro de las centrales obreras o entre los trabajadores en esos sindicatos, sino que claramente lo que Mao planteó —y específicamente la estrategia de la guerra popular prolongada— representó una orientación estratégica muy diferente a la de centrar el trabajo en los sindicatos. Bien, cabe recordar que la valiosa contribución de Mao sobre la estrategia de la guerra popular prolongada en China estaba basada en gran parte en el resumen de algunas de las experiencias devastadoras de cuando los comunistas sí estuvieron trabajando en los sindicatos obreros y donde organizaban a los trabajadores de la industria en las ciudades grandes, y cómo los masacraron las fuerzas de Chiang Kai-Shek en 1927. Una vez más, ahora no nos da tiempo para analizar toda esa historia4, pero lo fundamental es que el aporte de Mao de la estrategia de la guerra popular prolongada representó un avance decisivo, un enfoque totalmente nuevo, en cómo hacer la revolución en un país como China, y la guerra popular prolongada incluía una profunda separación entre el movimiento comunista y la lucha por la revolución por un lado, y los sindicatos y el movimiento laboral por el otro, en términos de cuáles eran el centro y el eje del trabajo revolucionario. Y en general ha sido así en el caso de las iniciativas serias para hacer la revolución en los países del tercer mundo desde ese entonces.

Pero esta separación histórica (la separación del movimiento comunista y revolucionario del movimiento laboral) no solamente tiene aplicación e importancia en el tercer mundo. Otra vez, no se trata de la importancia de la participación, particularmente de los sectores más profundos del proletariado, en las luchas sindicalistas y de construir organización entre los obreros en esas esferas — a la vez que en lo fundamental se lleva a cabo todo esto como parte de construir un movimiento revolucionario y no economista. Eso sí es importante. Pero se pregunta: ¿cómo identificar de qué se trata el núcleo y la esencia de la lucha y cómo llegará a estar en una posición de hacer una revolución?

En cierto sentido, esto retoma la metáfora sobre el mapa multicolor y de múltiples capas5. Por ejemplo, piensen en lo que Mao dijo respecto a cómo formó el ejército popular y cómo lanzó los primeros levantamientos que se convirtieron en el inicio de la guerra popular: relató cómo se apoyó en lo que llamaba los “elementos valientes” (los elementos semi-lumpen) porque éstos estaban más dispuestos a combatir y a morir. Así es la manera, digamos, en que Mao aplicó el “mapa multicolor y de múltiples capas”.

Fuerzas para la revolución, fuerzas para rehacer la sociedad: unidad y contradicción
Otra manera de explicar este punto general es que las personas que podrían ser la columna vertebral de la lucha por la revolución y en particular por la toma de poder no serán las mismísimas personas que constituyen los sectores más profundos y a lo hondo del proletariado. Habrá cierto traslape, o sea, entrarían en el proceso algunas personas de ambas esferas, pero las fuerzas combatientes principales (para decirlo así) no serán idénticas ni siquiera a los sectores más profundos y a lo hondo del proletariado como tal y tampoco serán idénticas a las fuerzas que tienen que ser la columna vertebral en términos de construir una economía socialista, una vez tomado y consolidado el poder. Entender eso en esencia así como en su complejidad es parte de romper con el economismo y con la reificación.

Bien, Mao se topó con muchas dificultades a causa de haberse apoyado en esos “elementos valientes” de los que hablé, así como del hecho de que en el campo, donde la guerra popular estaba centrada, la fuerza más importante en que se apoyaba fue el campesinado. Mao escribió muchos ensayos sobre la mentalidad de “guerrilleros errantes” y otras tendencias erróneas que existían entre los campesinos pobres y entre los elementos semi-lumpen contra las cuales se tenía que librar una lucha enérgica. El ejército revolucionario de China tenía puntos formales de atención y puntos de disciplina por otra razón aparte de la importancia de dejar asentado un principio general. Los problemas que ellos estaban confrontando eran muy reales. Cuando en esos puntos de atención y de disciplina, se decía “no hagas ‘esto’ o no hagas ‘aquello’” — bueno, el ‘esto’ y el ‘aquello’ (tales como tomar cosas de las masas sin pagar por ellas) era lo que los mismos integrantes del ejército revolucionario lo estaban haciendo. Así que la dirección tenía que decir, no hagas eso —nuestra propuesta es de hacer algo mucho más grande, de cambiar radicalmente toda la sociedad, lo cual solo se podía concretar apoyándose en las masas populares y lo que ustedes están haciendo se contrapone a eso y lo socavan. Ahora bien, hicieron algo aún más fundamental que aplicar estas reglas y reglamentos (los puntos de disciplina y los puntos de atención): llevaron una lucha ideológica en las bases de la revolución; pero al mismo tiempo sí necesitaban de esas reglas y puntos de disciplina.

Y si uno está bregando en serio con todo esto, al ver hacia el futuro se puede imaginar cómo se van a presentar las cosas. Tenemos que entender que todo esto abarcará una combinación muy compleja de personas, incluidos los jóvenes en particular, provenientes de diferentes sectores de la sociedad y que espontáneamente tienden a ver el mundo desde diferentes ángulos, pero que están unidos bajo la dirección de una vanguardia comunista con la finalidad de luchar por la revolución y que están cada vez más bajo la influencia y la inspiración de la orientación comunista y el objetivo de una sociedad radicalmente nueva, de conformidad con esa orientación. La reificación y el economismo solamente nos alejarán del proceso de bregar con las profundas y complejas contradicciones que encierra en proceso material de construir un movimiento revolucionario y cuando llegue el momento, de librar la lucha por la toma de poder revolucionario.

En esta conexión, cabe recordar una discusión que describí en mi autobiografía (From Ike to Mao and Beyond: My Journey from Mainstream America to Revolutionary Communist)6. Habíamos un grupo de nosotros hablando en la casa de alguien en Oakland (no recuerdo exactamente de quién), yo, David Hilliard, Bobby Seale y Masai Hewitt (quien era un líder de los Panteras Negras en Los Ángeles). Estábamos discutiendo sobre cuál sería la fuerza decisiva para la revolución: proletariado, lumpen proletariado... proletariado, lumpen proletariado. Y finalmente Masai, quien tenía antecedentes en el “marxismo clásico”, nos dotó de su resumen de la posición de los Panteras al respecto diciendo: “La ideología es proletaria, la fuerza es el lumpen proletariado”. Bien, eso estaba mal y era ecléctico pero no es para decir que no había nada de cierto en lo que Masai decía. Cabe reflexionarlo. Tal como él la expresó, esa posición es exageradamente simple, muy reduccionista — la revolución será una mezcla y proceso mucho más complejo y rico. El mapa multicolor y de múltiples capas entrará en juego también. Si uno está considerando en serio cómo en realidad formar un movimiento revolucionario, es necesario estar pensando en la mezcla de todas estas cosas y específicamente: de dónde van a venir las fuerzas quienes en realidad van a luchar hasta el final por esta revolución, de dónde vendrán las fuerzas a quienes es posible ganarse a apoyarla, y así sucesivamente, sin caer en posiciones mecánicas al respecto y sin trazar líneas artificiales que excluyan a gente — de eso no se trata.
Todo esto tiene mucho que ver con la cuestión de cómo surgirá un pueblo revolucionario y la cuestión de cómo puede surgir una situación revolucionaria.

Como lo mencioné antes, también está la cuestión de requerir fuerzas impulsoras para la revolución en el caso de que llegue el momento de vérselas con la toma del poder —y construir un movimiento revolucionario el cual en un sentido fundamental y estratégico está apuntando a todo eso— y por otro lado (y es un “por otro lado”, a un grado significativo), las fuerzas para la transformación socialista una vez que se haya logrado tomar y consolidar el nuevo poder estatal, un poder estatal revolucionario: la dictadura del proletariado. Entre estas dos fuerzas hay identidad y traslape, pero también hay una diferencia significativa. Como lo he señalado antes, cuando se está en una sociedad socialista y enfrentado al reto de llevar adelante la construcción de una economía socialista y de manejar la relación entre eso y la continuación de la transformación socialista de la sociedad en general hacia el objetivo del comunismo, si no se gana al proletariado —y en este sentido estoy hablando de esos trabajadores que en realidad participan en la producción—, si no se ha ganado a un sector significativo de ellos y si no se sigue integrando a sectores más amplios de ellos, sino que se lanzan llamados generales tales como “produzcamos todos por el socialismo y por la revolución mundial” y todos ellos responden: “¡Al carajo todo eso!” — bueno, ¡se estará en un gran lío! Y no se puede esperar que se gane a esa gente después de que se haya tomado el poder, aunque dicha toma efectivamente generará la base y la libertad para hacerlo así a una escala mucho mayor. De lo que se trata es de un proceso de estar “ganándose” a sectores importantes de ellos como parte de construir el movimiento revolucionario.

Pero, para repetir, el proletariado también es una cosa que cambia y está en movimiento. Yo aludí anteriormente al hecho de que el proletariado bajo el socialismo no es el mismo proletariado que bajo el capitalismo y en ambos casos, el proletariado no es el mismo que una concepción reificada del proletariado. Y después de todo, las personas que tal vez sean estrictamente hablando “semiproletarios” en la sociedad actual —personas que raras veces tienen empleo como proletarios y que se ven obligadas a buscar otros medios para lograr subsistir— pueden volverse proletarios en una sociedad socialista — pueden tener empleo y recibir capacitación e inspiración para hacer el trabajo productivo del que hoy están efectivamente excluidas por el funcionamiento del sistema capitalista y las acciones del estado capitalista. Así que, para repetir, se trata de ser capaz de manejar la realidad que es compleja y que está cambiando constantemente y en movimiento. Es algo parecido a los electrones (y algunas otras partículas subatómicas); están en un lugar, pero al mismo tiempo se están moviendo. También es así con las fuerzas sociales que uno está ganándose — y sí, poniendo en marcha para hacer una revolución. (He escuchado que algunas personas están objetando nuestra manera de usar palabras como “cosechar” y “poner en marcha” en relación a ganarse y organizar a los contactos políticos y fuerzas sociales — dicen que concebir y hablar de las cosas de esta manera [“cosechar” y “poner en marcha”] es una manifestación del “instrumentalismo” hacia la gente. Bueno, no estoy de acuerdo con eso. Lo siento, nuestro partido no es una sociedad de debate humanista y en lo que estamos metidos no es un juego de sala. No quiero negar ni denigrar la importancia de no acercarse a la gente de una manera instrumentalista, pero nosotros tenemos que organizar y sí, dirigir a la gente —y en el sentido correcto y necesario, poner en marcha a las fuerzas— para hacer una revolución en los hechos; y a la hora de la verdad, será necesario poner en marcha la fuerza material para enfrentar y derrotar la fuerza material contraria, con la finalidad de hacer una revolución. Se tiene que hacer eso, sí, sobre la base ganarse a la gente a esto sobre la base de su conciencia, pero después es necesario — vayamos al grano, para hacer una revolución es necesario dirigir a esta gente a actuar de una manera organizada y disciplinada. La gente no va a hacer una revolución saliendo a poner flores en los barriles de los rifles del otro bando cuando llegue la hora de la verdad o diciendo “oyyyeee… her-ma-no, que obtengamos otro mundo, qué me dices…”. Bien, nosotros sabemos lo que dirá —y hará— el enemigo al respecto. Para construir un movimiento revolucionario y hacer una revolución, se tiene que dirigir a la gente de manera organizada y disciplinada. Sí, en lo fundamental la gente tiene que estar actuando sobre una base consciente y voluntaria. Y sí, tenemos que aprender de la gente al mismo tiempo que la estamos dirigiendo. Pero tengamos claridad acerca de lo que eso implica y cuáles son nuestras responsabilidades como vanguardia — o no seremos capaces de hacer nada bueno con respecto a las masas populares y sus intereses fundamentales.)

Todo esto presenta otra dimensión mayor y arroja más luz sobre la importancia decisiva de la ruptura con el economismo y con el determinismo revisionista. Al mismo tiempo, después de todo existe la importancia fundamental de tener unos sólidos cimientos del materialismo dialéctico y de aplicarlo de manera consecuente y sistemática, y no el idealismo y el voluntarismo. No se puede hacer la revolución sin una fuerza revolucionaria de millones de personas. Pero se pregunta: ¿sobre qué base y para qué fines se forja y se desarrolla una fuerza revolucionaria de millones de personas? Tiene una gran importancia para lo que hemos enfatizado sobre la necesidad de desarrollar y forjar un núcleo sólido lo suficientemente fuerte que, en particular en el momento cuando se madure la situación revolucionaria, pueda aguantar el “gran oleaje de la pequeña burguesía” (el fenómeno en que millones de personas entrarán la vida política y aun a la lucha revolucionaria pero que lo harán desde la posición de la pequeña burguesía [o clase media] o que de todos modos participarán en las cosas desde el punto de vista que corresponde a esa clase). En ese momento, será crucial haber desarrollado una fuerza lo suficientemente poderosa respecto al número de personas que tiene y en lo fundamental respecto a su adhesión a la perspectiva comunista, que pueda constituir una fuerza lo suficientemente cohesionada como para ganarse a millones y millones de masas más a su lado y a su causa en el momento indicado, cuando llegue la hora de la verdad y entre en juego todo (aunque eso abarque una lucha más prolongada de la que previamente se haya concebido — como explica “Sobre la posibilidad de la revolución”).

No se puede hacer la revolución sin una fuerza revolucionaria de millones de personas y esa fuerza va a surgir —no a causa de ningún apriorismo ni reificación de nuestra parte sino que por tener un análisis materialista dialéctico, podemos entender que va a surgir en gran medida— de la gente de la base de la sociedad, pero no de acuerdo a una noción clásica y purista del PRO-LE-TA-RI-A-DO (en mayúscula) ni hablar de ninguna noción economista de “LA CLASE OBRERA”, especialmente tal como está identificada esencialmente con “EL MOVIMIENTO LABORAL”.
Una vez más sobre asuntos de orientación revolucionaria estratégica

Al mismo tiempo, la revolución, en particular la revolución comunista, no se hace —y nunca se podrá hacer— contra la pequeña burguesía. Eso no es ni el objetivo ni una estrategia que pueda tener éxito. Tenemos que captar firmemente la necesidad indispensable de tener una realineación estratégica, de conformidad con la estrategia del FUbDP y en términos esenciales con la manera en que logramos eso. Tenemos que entender en este contexto y para este propósito la importancia de las tres condiciones de Lenin para una insurrección (o en general para la lucha por la toma de poder, sobre todo en un país imperialista) y en particular la tercera de esas tres condiciones, es decir, la parálisis de los amigos débiles, fríos e indecisos de la revolución (una condición que sintetiza “Sobre la posibilidad de la revolución”) así como el punto sobre el “paracaídas”, específicamente cuando se “cierre” el paracaídas en el momento álgido de la crisis revolucionaria — o sea, la movilización de amplios sectores de las masas, de diferentes capas, alrededor del núcleo sólido de la revolución comunista, liderado por la vanguardia del partido7. Pero también es importante enfatizar que implicará el “cierre” relativo, no absoluto, del paracaídas, ya que aún en ese momento habrá contradicción y movimiento en direcciones contradictorias.

Al mismo tiempo, es crucial tener en mente que el paracaídas “se abrirá” después de la consolidación del nuevo poder estatal revolucionario. Este es un fenómeno objetivo y no es un asunto de “lo que permitiremos”. Recordemos al ataque simplista de Enver Hoxha contra el análisis teórico general de Mao sobre la burguesía en el partido —sobre cómo, en particular en la sociedad socialista, las fuerzas más importantes que representan a la burguesía están concentradas dentro del partido comunista mismo, sobre todo en los niveles más altos, y cómo los elementos burgueses (o las personas que siguen el camino capitalista) dentro del partido están trabadas continuamente y a menudo agudamente en lucha con aquellos que están resueltos a llevar hacia adelante la lucha revolucionaria y la transición hacia el comunismo. Hoxha dijo que Mao no debió haber permitido a la burguesía en el partido.

En realidad, Hoxha estaba acusando a Mao de “liberalismo”; en efecto si no literalmente, Hoxha estaba diciendo que Mao debió haber cortado más cabezas — de acuerdo a Hoxha, Mao debió haber cortado simplemente la cabeza de la burguesía8. Ese argumento ignora la base material para la regeneración constante de la burguesía en la sociedad socialista —o convierte en un principio lo de permanecer ignorante acerca de dicha base material— debido a la misma naturaleza del socialismo como transición del capitalismo al comunismo y por qué los elementos burgueses no solamente surgirán en el partido comunista sino que pretenderán establecer cuarteles generales dentro del mismo y con el tiempo tomarán el control del partido comunista, porque el partido es la institución dirigente y más decisiva en la sociedad socialista9.

No se trata todo esto de “lo que permitiremos”, sino de lo que el materialismo y la dialéctica nos enseña que pasará — y cómo nosotros manejamos esa necesidad, cómo transformamos eso hacia nuestros objetivos fundamentales de revolución, socialismo y a la larga comunismo a través del mundo.

Pero, para retornar a un punto importante relacionado con el reto de hacer la revolución en realidad (y específicamente vencer la primera cuesta de tomar el poder), tenemos que tomar en cuenta el “cierre” del paracaídas con la aproximación y luego la maduración de una situación revolucionaria, porque eso es una parte importante de lo que hará que una revolución sea posible. ¿Cómo realizamos el trabajo en preparación para una situación y cómo llegamos a estar en una posición de aprovechar una situación, donde sí queda al descubierto que todos estos otros programas (que en lo fundamental representan fuerzas de clase en la sociedad cuyos intereses corresponden a la búsqueda de algunos ajustes y a la larga una acomodación al sistema existente) tienen limitaciones respecto a la resolución de la crisis aguda, la situación desesperada de gran cantidad de personas y la determinación de obtener un cambio radical? ¿Cómo le damos vida a este trabajo mediante la agitación y propaganda, combinada con la experiencia concreta de las masas de chequear diferentes líneas y programas durante un período de tiempo y especialmente en una situación de crisis aguda? No solo se trata de decir simplemente que “todos nosotros ya sabemos del ‘cierre’ del paracaídas, que nos cercioremos de que no olvidemos el momento cuando ‘se abrirá’ el paracaídas después, en caso de que la revolución tenga éxito y de hecho se cree una nueva sociedad socialista”. ¡No, no olvidemos el “cierre” tampoco… o no “se abrirá”, es decir, no habrá ninguna revolución, no habrá ninguna toma de poder por las fuerzas revolucionarias y ni siquiera tendremos la oportunidad de bregar con todas las complejidades de dirigir una sociedad socialista — en un verdadero sentido enloquecedor aunque fundamentalmente vigorizador!
Ahora, que quede claro, no solamente es necesario pensar continuamente y forcejear sobre la manera en que se hará la revolución, sino que también se tiene que pensar científicamente y analizar científicamente la cuestión de qué pasa después de la toma de poder y cómo se va a manejar las nuevas contradicciones que aparecerán —o las nuevas expresiones que las contradicciones asumen— en esa situación radicalmente diferente. Incluida en todo eso está la cuestión de “los cambios en la composición social y de clase” que se dan en el curso de la transformación socialista. Esto retoma la discusión anterior sobre los individuos y las clases y la orientación y enfoque correcto hacia eso, en contraposición a la idea que dice que el proletariado (u otras clases explotadas tales como el campesinado) es una clase no diferenciada, estática, reificada y sin cambio tanto en la actualidad como en la futura sociedad socialista.

domingo, 8 de marzo de 2009

8 DE MARZO :FEMINISMO REVOLUCIONARIO Y PROLETARIO


La igualdad ante la ley todavía no es la igualdad frente a la vida. Nosotros esperamos que la obrera conquiste, no sólo la igualdad ante la ley, sino frente a la vida, frente al obrero.” Vladimir Ilich Lenin


Un profundo proceso de transformación social está en marcha en Nuestra América, los pueblos y los gobiernos que se han dado, exploran caminos para construir una sociedad de igualdad real en el contexto de las enormes brechas de calidad de vida que caracterizan nuestros países. Mirando nuestras realidades hemos aprendido que las injusticias sociales se retroalimentan mutuamente, y que la pobreza tiene piel oscura y rostro de mujer.


En todas partes las mujeres han estado y están peor que los hombres: hay tres mujeres pobres por cada hombre pobre, hay diez mujeres deben criar solas a sus hijos por cada hombre sin pareja que encabeza un hogar, exclusivamente mujeres son quienes forman la fuerza laboral de servicio doméstico que migra hacia las zonas urbanas, hacia países vecinos más prósperos o a Europa y USA, latinoamericanas obligadas por las necesidades a dejar sus hijos para cuidar los ajenos. Las mujeres son mercancías en el comercio sexual, donde muchas de ellas encuentran una muerte anónima. Y son víctimas de violencia a manos de sus parejas sentimentales y de la violencia cultural e institucional que las aprisiona en embarazos no elegidos. La mortalidad materna, sigue siendo alta en la región, y afecta a las mujeres más desposeídas, muchas de ellas pertenecen a poblaciones indígenas y son adolescentes; una alta proporción de estas muertes maternas está causada por interrupciones inseguras del embarazo.


A pesar de estas realidades, las mujeres latinoamericanas de manera masiva y consecuente hemos venido participando, aportando y colaborando con los procesos de cambio en nuestros países. A lo largo y ancho es evidente la gran cantidad de mujeres incorporadas en organizaciones populares, movimientos sociales y políticos, colectivos de acción, grupos culturales, etc.Hay entrega y hay esperanzas renacidas por todas partes, y las mujeres somos sujetas actuantes.
El socialismo tiene como objetivo la potenciación de lo humano en lo social, generando una vida comunitaria donde todas y todos podamos desplegarnos de manera integral. Una sociedad verdaderamente socialista es humanista y por tanto necesariamente feminista, no puede desconocer las históricas desigualdades, discriminaciones y opresiones que sufren las mujeres y debe desarrollar los mecanismos de reparación histórica necesarios. Son imprescindibles políticas abarcantes y efectivas de protección de la maternidad, de garantía del derecho a la corresponsabilidad paterna,de ampliación de los derechos a decidir libremente el ejercicio de la sexualidad, de promoción de la participación de las mujeres en las decisiones sociales, y sobre todo de impulso de la calidad de vida femenina.


La igualdad real de mujeres y hombres se irá consiguiendo en la medida en que los nuevos pactos sociales incorporen la visión de género como elemento indispensable e inseparable de la refundación ética y cultural.


No es posible la emancipación social mientras se mantenga la más antigua y abarcante de las opresiones que es la opresión de las mujeres, naturaliza y justifica la jerarquía entre las personas en el diario vivir. El socialismo sólo puede afirmarse sobre nuevas relaciones sociales sin dominación, lo cual implica la revolución en lo inmediato, en la vida cotidiana, e incluye una nueva manera de ser mujer y hombre. La transformación socialista está entrelazada con la transformación de la institucionalidad que subordina a la mujer. En la sociedad socialista el papel de la mujer tiene que ser redefinido: el hombre, la mujer y la sociedad en su conjunto compartirán corresponsable y solidariamente el cuidado general de la vida humana, la crianza de los hijos, la atención de los ancianos, la preservación del ambiente, en fin, las tareas necesarias de la prioridad de la vida

jueves, 15 de enero de 2009

URC CHILE:SOBRE EL HOMBRE NUEVO


La idea del “hombre nuevo” es un tema altamente difundido en América Latina. Las concepciones castro-guevaristas que la promueven han encantado románticamente a muchos jóvenes, sobretodo a las generaciones de los años ’60 y ’70, pero también a las actuales.


Generalmente esta idea, tras ser inspiradora de entrega y abnegación a la causa del pueblo por un tiempo, termina provocando su contrario, decepción y muertes. Decepción, pues se sigue un modelo ideal abstracto imposible de alcanzar, el “guerrillero heroico”; y muertes, pues quienes han intentado desarrollar la revolución siguiendo la idea castro-guevarista del foco guerrillero, han sido siempre sobrepasados por la contrainsurgencia, traduciéndose en matanzas, razias, masacres.


Todo esto ha llevado a pensar a algunos que la revolución es irrealizable mientras no se cuente con estos “hombres nuevos”. Por el contrario Lenin, una de las jefaturas más reconocidas del socialismo científico, planteaba que no se debe esperar ningún tipo especial de hombre para hacer la revolución, simplemente se debe partir con personas de carne y hueso.


Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Este concepto, “hombre nuevo”, es parte del patrimonio del movimiento comunista internacional y específicamente del Socialismo Científico o, por el contrario, es un concepto impreciso, ambiguo o ampliamente superado por las jefaturas de Marx, Lenin, Stalin y Mao Tse Tung?. Responder a esta pregunta implica adentrarse en la concepción marxista del papel que le cabe al individuo en la historia. Este individuo, sin embargo, no es un ser abstracto, es un ser social que posee posición de clase, intereses y ocupa un lugar en la lucha de clases. El comentario a continuación tiene por objetivo dar a conocer tanto el lugar como las tareas históricas que le corresponden al individuo.


El papel del individuo en la historia


En la historiografía tradicional burguesa sólo los grandes personajes, estadistas, militares, aparecen o figuran como los hacedores de la humanidad, hombres especiales y llenos de virtudes como Napoleón o un Pedro el Grande, entre otros. No obstante, la historia es construida materialmente por las clases populares, específicamente por la moderna Clase Obrera por medio del trabajo. ¿Qué sería del ejército de Napoleón sin cañones, alimentos, balas, indumentarias y hombres, todo los cual ha surgido de las clases populares?


Con el advenimiento del Socialismo Científico las masas tomaron conciencia de sí y para sí, desarrollando una politica independiente al de la clase dominante. Dejaron con esto su largo letargo que las había reducido a ser meras espectadoras de la historia, una “multitud ciega que vagaba en las tinieblas carentes de horizonte”, como decía Stalin.


La Comuna de Paris, la Revolución de Octubre, la Revolución China no se realizaron con un ejército de hombres especiales, sino con las amplias masas, las masas más zarrapastrosas.
De esta manera, la Ideología Científica prontamente opuso sus propios planteamientos a los de la burguesía, a saber: las masas hacen la historia; para lograr su liberación deben impulsar no una política conciliatoria, sino una política destinada a la conquista del poder mediante la violencia revolucionaria, oponiendo al Estado burgués y sus instrumentos, la ideología proletaria, el partido de cuadros y la guerra popular.


Para los sectores de trabajo la violencia es consecuencia de la propiedad privada. Ésta a lo largo de la historia ha estado en pocas manos, en las de la clase dominante. Dicha clase, para retener sus privilegios y poder, recurre a sus instrumentos de violencia como el Estado y ejército burgués. Es por esto, que al poder reaccionario se le debe oponer uno revolucionario, según Marx, el pensamiento sólo transforma revolucionariamente la realidad cuando ha prendido en las masas, “el poder material tiene que derrocarse por medio del poder material, pero también la teoría se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas”. De esta manera, los grandes cambios sólo ocurren de manera violenta, con violencia revolucionaria.


Así, existen dos poderes sobre la tierra uno organizado, dominante y otro que falta por organizar, sobretodo en nuestro país.


Para organizar el nuevo poder se debe recurrir a las masas. Según Lenin, las masas se dividen en clases; para defender sus intereses las clases desarrollan instrumentos, partidos. Estos partidos están dirigidos por grupos más o menos estables, así por ejemplo, la burguesía levanta partidos de masas, destinado prioritariamente a promover a sus personajes más ricos o importantes en las elecciones (cretinismo parlamentario). Por su parte el proletariado desarrolla partidos conspirativos; estos últimos en la lucha política desarrollan agitadores, organizadores, propagandistas, jefes y jefaturas. Respecto de las jefaturas, éstas son los mandos que se han probado profesionalmente o se han preparado e instruido en una larga práctica; no son simplemente aquellos elegidos para los cargos de dirección, son los miembros con mayor prestigio, influencia y experimentación, es decir, se han forjado en la lucha de clases alcanzando reconocimiento entre las masas.


Tanto Marx, Lenin, Stalin y Mao comprendieron también que en las clases populares (en las masas, o en el pueblo) existe un proceso no homogéneo, encontrándose sectores avanzados, intermedios y atrasados en cuanto al desarrollo ideológico. Es por esto que Lenin bregara por que los procesos revolucionarios fueran liderados por los sectores de vanguardia, es decir, la clase obrera como dirección -y la campesina como fuerza principal, según Mao Tse Tung- dirigidos por su estado mayor, el partido comunista, compuesto por los elementos más avanzados de la clase.
Dentro de esta perspectiva, los cuadros dentro del partido tienen la tarea de convencer a los elementos más atrasados de los sectores populares, trabajar entre ellos, elevar su conciencia política y no aislarse de los mismos. De esta manera, todo comunista debe integrarse en organizaciones de clase, para esto se debe partir de realidades. No se puede construir la nueva democracia y después el socialismo con un material humano abstracto creado por nosotros, sino con el material que nos ha legado el capitalismo. Ese es el punto de partida.


El hombre nuevo y el papel de la ideología proletaria


Las tres fuentes o partes integrantes de la ideología proletaria esta constituida por la Filosofía, la Economía Política y el Socialismo Científico. La ideología comunista busca reflejar el mundo, interpretarlo para luego transformar revolucionariamente la realidad, adoptando para esto la posición de clase del proletariado.


El surgimiento del Socialismo Científico y su desarrollo en MLM significó que por primera vez en la historia los oprimidos cuentan con una teoría que refleje fielmente sus intereses. Sin embargo, ni en el capitalismo ni en el socialismo se puede hablar de un individuo con una formación comunista completa. Los hombres poseen contradicciones, lo uno se divide en dos, el pensamiento de cada persona tiene un lado oscuro y otro claro. En el interior de un sujeto existen concepciones burguesas, estas pueden ser atenuadas sólo con la ideología, unida a la práctica revolucionaria y colectiva, reforzando el polo revolucionario que todos tenemos

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En la concepción comunista, el término “hombre nuevo” fue empleado por Stalin en el sentido de los requerimientos necesarios por parte de las nuevas generaciones en cuanto formación técnica para desarrollar la gran industria en la URSS. Es decir, es un término utilizado en la construcción socialista. Sin embargo, el concepto alcanza mayor “popularidad” con el comandante Ernesto Guevara. Pero en Guevara el concepto cambia de sentido, guardando ahora relación con las supuestas cualidades que debe poseer un individuo, en este caso un revolucionario, indistintamente en las condiciones previas a la revolución y después de ésta, en el proceso de construcción del socialismo.


Guevara posee una concepción idealista, romántica en torno al papel del individuo en la historia, pues separa guerrilla y masa, personaje o revolucionario de los sectores populares, anteponiéndose a las masas, relegando su participación a un papel secundario. Así por ejemplo, en la etapa de la lucha guerrillera definida por Guevara se nos habla de dos ambientes distintos, separados: por una parte estaría la guerrilla y por otra las masas, estas últimas dormidas, prestas a ser movilizadas por el ejemplo de la guerrilla. Supuestamente este ejemplo estaría generando las condiciones subjetivas o la conciencia que lleva a la masa a rebelarse y “proletarizarse”. Con esto se promueve la idea de que tan sólo con un grupo de hombres bien preparados es posible hacer la revolución, por medio del desarrollo del foco guerrillero y que en la participación en la guerrilla se va forjando el “hombre nuevo”, al margen de las masas.
Para Guevara el “hombre nuevo”, desde el inicio de su acción guerrillera constituye un “germen de socialismo” y desarrolla nuevos valores de justicia, de “amor” y “humanidad”. Según Guevara, “el revolucionario auténtico está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad” y añade, “hay que tener una gran dosis de humanidad, una gran dosis de sentido de la justicia y de la verdad... se debe alentar a la masa con nuestro ejemplo. “


Los nuevos valores e ideas de Guevara ¿pueden existir sin una base material que les de sustento? Mientras subsista el capitalismo la ideología dominante es la burguesa, como reflejo del modo de producción burgués. El desarrollo pleno de la ideología proletaria solo será posible si existe un control del modo de producción dominante, ya que la cultura es reflejo, en última instancia, del modo de producción. Para transformar esa base material el único camino es colocar a la politica proletaria como guía de esa edificación.


Es por esto que la vía individual propuesta por Guevara para optar a ser revolucionario, en condiciones donde aún domina el viejo poder, debe ser suplido por medio de instrumentos, el partido, cuestión que en la concepción de Guevara no tiene cabida. Sólo el partido como sistema de organizaciones da garantías para el desarrollo y el mantenimiento de la ideología.
Respecto del proceso de proletarización del pensamiento, o el alentar a las masas con el ejemplo, cabe la pregunta ¿Las justicia debe ser ejercida por un caudillo o por las masas? ¿Se le debe mostrar a las masas como ejercer justicia? ¿De esa manera lograrán su proletarización? Al contrario de lo que cree Guevara, el desarrollo de la proletarización sólo será posible si las masas se organizan y pasan a constituirse en poder, ejercen justicia, y administran zonas, construyen la nueva democracia, el socialismo y consolidan el proceso evitando la restauración por medio de Revoluciones Culturales.


En síntesis, el término “hombre nuevo” no da cuenta de las características que debe poseer un comunista ni las tareas que debe cumplir. Dicho término amplio impide asignar tareas y entender qué clases son las encargadas de mantener la revolución viva, es decir, son vanguardia y dirección. En la concepción guevarista no existe una comprensión de las jefaturas y su relación con las masas, ni tampoco existe estado mayor, ni partido conspirativo con carácter de masas. Es por esto que Guevara busca suplir el tema de la subjetividad por medio del ejemplo de la guerrilla y no un sistema de organizaciones ligados a los tres instrumentos de la revolución, a saber: Partido, frente, Ejército popular. Por otra parte, no existe un análisis de las clases o cuál es su carácter y las tareas que deben desempeñar dichas clases tanto en la Nueva Democracia como en la construcción socialista. Por lo tanto, no existe mando y guía. De esta manera, tras este supuesto “hombre nuevo” pueden pasar como contrabando seres de las más distintas especies, clases, intereses, convirtiéndose en un peligro para la hegemonía de los intereses del proletariado y, por tanto, para el trinunfo de la revolución.


En Guevara existe una forma izquierdista con un contenido en esencia reaccionario. Sus criticas a la URSS durante la década de 1960 son pusilánimes, pues brega por los estímulos morales y critica la venta de armas por parte del social imperialismo, en un contexto en que se empieza a desmontar la base socialista en la URSS tras la toma del poder por parte del revisionismo en 1956 con Jruschov a la cabeza. Los incentivos materiales, la descentralización de las fábricas y el hacerlas responsables de sus pérdidas y ganancias, lleva a que la venta de armas se transforme en un negocio más del social imperialismo. Sin embargo, Guevara no ve esto y no critica el revisionismo, no da cuenta de la usurpación del poder soviético por parte de esta nueva burguesía. El hombre nuevo no entiende el proceso de restauración capitalista y como evitarla.
Los peligros de la restauración


Mao Tse tung es enfático al señalarnos los peligros de la restauración capitalista. A nivel general, antes y después de la revolución o en la construcción del socialismo también existen contradicciones de clase y lucha de clases, lucha entre el camino socialista y el peligro de la restauración capitalista, es por esto, que desde la toma del poder el proceso debe ser dirigido por las clases más avanzadas, a saber: la clase obrera y el campesinado, unido a la dictadura proletaria como única forma de evitar la restauración capitalista. La burguesía derrotada militarmente busca recobrar su paraíso perdido, para esto conspira, se aferra y promueve los prejuicios y las viejas ideas, cultura, hábitos, costumbres heredados de la vieja sociedad, y lo hace especialmente desde el interior mismo del partido comunista y los órganos de dirección estatal. Esto obliga a los obreros a entrar en el dominio de la superestructura, en la cual se enquistan los restauradores del capitalismo y las manifestaciones más arraigadas de la vieja clase dominante; el proletariado debe ejercer su ejercer dirección, pero sobre todo su dictadura en ese agreste terreno de la lucha de clases, disminuyendo de paso la división del trabajo manual-intelectual, campo- ciudad, aboliendo los métodos burgueses de enseñanza, promoviendo el criterio político sobre el técnico y defendiendo su programa máximo y mínimo, entendiendo que la política como expresión concentrada de la economía no sólo refleja sino actúa sobre la realidad, transformándola.


Es por esto, que la Gran Revolución Cultural Proletaria, cumple con la misión de alertar a las masas del peligro de la restauración; la lucha de clases continúa después de la toma del poder, incluso en las organizaciones obreras y partido sigue habiendo lucha entre la concepción burguesa y proletaria. Por lo tanto, las masas, los hombres y mujeres deben estar alertas, movilizados para profundizar y consolidar la revolución.


Para los comunistas es importante ligarse a las masas, un comunista no puede ser tal, si no está organizado. Para el comunista la acción politica organizada, de masas, sistematizada por el partido constituye la expresión más concentrada de los intereses de clase, pasando a constituirse este quehacer en una verdadera escuela política. Dentro de sus organizaciones debe promover el centralismo democrático, la lucha de líneas y combatir las formas burocráticas, el sectarismo y el subjetivismo que lo alejan de las masas, ligándose a las mismas, contribuyendo siempre a elevar su conciencia, guardándose de la arrogancia pequeño burguesa y adoptando el estilo de vida simple y austero.

sábado, 22 de noviembre de 2008

EL SOCIALISMO DEMOSTRÓ SU SUPERIORIDAD


Un día como hoy, 7 de noviembre (25 de octubre según el viejo calendario ruso), triunfaba hace noventa años la Revolución Socialista protagonizada por los obreros, los soldados y los pobres del campo dirigidos por el Partido Comunista Bolchevique liderado por Lenin.


Esta histórica victoria conmovió al mundo y alentó la lucha por la liberación nacional y social en todos los continentes. Mao Tsetung dijo que “las salvas de los cañones de la Revolución de Octubre nos trajeron el marxismo-leninismo. La Revolución de Octubre ayudó a los hombres avanzados de China, así como a los de la Tierra entera, a adoptar la concepción proletaria del mundo como instrumento para estudiar el destino de su país y para reconsiderar sus propios problemas”. En nuestro país, como escribió Otto Vargas (El marxismo y la revolución argentina, tomo II), “produjo un gran impacto en las masas trabajadoras”, en la izquierda del Partido Socialista, en los anarquistas, en los intelectuales y la juventud estudiantil, y “centenares de obreros revolucionarios levantaron la bandera de la defensa de la Revolución Rusa y se transformaron en militantes comunistas”. Su repercusión se extendió por toda América Latina, Emiliano Zapata declaró al poco tiempo: “La causa de México revolucionario y la causa de Rusia son y representan la causa de la Humanidad, el interés supremo de todos los pueblos oprimidos”.



La democracia proletaria


Las gigantescas realizaciones de la Unión Soviética socialista evidenciaron que la clase obrera no sólo está en condiciones de destruir el viejo régimen opresor sino también está en condiciones de construir una nueva sociedad.La práctica histórica ha mostrado que el socialismo, fase inferior del comunismo, período histórico de transformación revolucionaria del capitalismo al comunismo, empezó a construirse a partir de tomar el poder, destruir el viejo Estado e instaurar la dictadura del proletariado. Y en pocas décadas, en un período histórico muy breve, demostró ser superior al capitalismo. Este es un punto fundamental que está en lucha. Las clases dominantes y los catedráticos directa o indirectamente a su servicio omiten los hechos sustanciales y tergiversan groseramente la historia. Su objetivo es hacer creer que el socialismo fracasó, que fue un desastre y no sirvió para nada, y que, en todo caso, el capitalismo no será muy bueno pero es lo único y lo mejor que puede haber, y que se ha “demostrado” que el comunismo “es inviable”. Les guste o no, los trotskistas resultan funcionales a esto.En primer lugar, la democracia proletaria demostró ser superior que la democracia burguesa. Por primera vez en la historia las grandes mayorías explotadas, oprimidas, ignoradas; los productores directos, los que en realidad crean la riqueza, estas grandes mayorías que no tienen ni arte ni parte en las decisiones (a lo sumo introducen una boleta electoral en una urna cada tantos años), se pusieron de pie y empezaron a tomar en sus manos los asuntos políticos, militares, culturales, económicos, empezaron a gobernar. Este es un cambio radical en la historia.Cientos de millones conquistaron su dignidad y mostraron que es posible terminar con la dominación y la explotación. Esto amenazaba de muerte a todos los imperialistas, a toda la burguesía, a todos los terratenientes. Su prolongada campaña para falsificar la historia de las grandes revoluciones del siglo XX expresa su desprecio y su odio al pueblo trabajador. La democracia proletaria se practicó en las agudísimas y complejas luchas de líneas de los ‘20 y primeros años de la década del 30 (ver recuadro).A lo largo de esos años, el Partido luchó por la elevación y la extensión de la actividad política de las masas en la vida de los sóviets. En el campo, donde vivía la gran mayoría de la población, los kulaks (campesinos ricos) se oponían duramente y trataban por todos los medios de apartar a las masas de los sóviets. Recién hacia 1930 se logró que la mayoría de los campesinos participara de las elecciones a los sóviets rurales (en 1923 apenas si llegaba al 30%). El debate del primer plan quinquenal duró tres años. Fue protagonizado por las masas y abarcó a todas las instancias, en particular las organizaciones del Partido y los sóviets. Al llevar adelante la colectivización y la industrialización socialistas se promovieron cientos de miles de cuadros obreros y campesinos. Pasaron a la dirección de miles de nuevas empresas industriales, de las explotaciones colectivas agrícolas (koljoses y sovjoses). O sea, el protagonismo de la gran mayoría de la clase obrera se expresó también en que sus mejores miembros, o una parte de ellos, hombres y mujeres, se hicieron cargo de los puestos de comando de la producción, del ejército, de la política, de la enseñanza, etc.No fue ideal. En el caso de la Unión Soviética, la primera experiencia duradera de dictadura del proletariado, hubo muchos errores, desviaciones y deformaciones graves. En los hechos, desde la segunda mitad de los años `30 se desarrolló una práctica de negación de la democracia proletaria. Se confundieron dos tipos de contradicciones, la existente con el enemigo y las contradicciones en el seno del pueblo, castigando cualquier diferencia de opinión como expresión del accionar de agentes del imperialismo. Esto dio lugar a una represión indiscriminada, con procedimientos indignos de los comunistas y de la clase obrera. Ello generaba una atmósfera contradictoria con la iniciativa revolucionaria que amplias masas desplegaron en la construcción del socialismo, en la gran guerra antifascista y la reconstrucción posterior. Pero, mientras se practicó, la democracia socialista fue superior a la democracia entre comillas de la burguesía.La superioridad del socialismo en lo económico-social
El socialismo también mostró su superioridad en lo económico-social. Esto está totalmente relacionado con qué clase detenta el poder. Porque el socialismo resolvió en lo fundamental lo que ningún país capitalista, ni el más opulento, ha resuelto hasta ahora: las necesidades básicas de la totalidad de la población (trabajo, alimentación, techo, educación, salud, acceso a la cultura y el deporte para todos).Durante la década de 1920 la URSS primero tuvo que reconstruir la economía destruida por 7 años de guerra. El eje de la compleja e inédita lucha que se libró entonces fue: ¿quién vencerá a quién? ¿El camino socialista o el capitalista? En tan sólo diez años la URSS pegó un salto extraordinario de la situación de atraso heredada al desarrollo de las ramas centrales en lo tecnológico, lo científico, la capacidad productiva y la defensa. En los años 30, con la colectivización agrícola y la industrialización socialista, se dotó de una poderosa industria y llegó en este plano a los niveles más avanzados. Ya en el año 1940, la Unión Soviética alcanzó los primeros lugares en la producción fabril y en desarrollo tecnológico. Esta conquista proporcionó los medios para que la heroica lucha del Ejército Rojo y de todo el pueblo, dirigido por el Partido liderado por Stalin, derrotara y destruyera a los ejércitos agresores nazifascistas y liberara a Europa Oriental. En 1941, la Alemania de Hitler se había lanzado contra la Unión Soviética con toda su maquinaria bélica moderna y empleando el aparato productivo de toda Europa continental, a la que ya tenía ocupada. Una gran potencia como Francia había capitulado en un mes y estaba bajo la bota alemana desde un año antes. En el año 1950 había sólo dos países del mundo que podían producir cualquier cosa de acuerdo al nivel alcanzado por el conocimiento científico: Estados Unidos y la Unión Soviética. Y en el 40º aniversario de la Revolución de Octubre la Unión Soviética lanzó el primer satélite artificial de la Tierra. Se logró el salto de una manera esencialmente distinta a la de la Revolución Industrial burguesa. Los fondos de ésta salieron de la superexplotación salvaje de los trabajadores desde los niños de 6 o 7 años. No había ninguna protección ni seguridad social. Al mismo tiempo, la otra gran fuente de acumulación para la industrialización burguesa fue el saqueo de los países coloniales y los botines de guerra. La Unión Soviética no podía recibir créditos significativos ni asistencia tecnológica importante del exterior porque estaba cercada y hostigada por los países capitalistas. Por otro lado, aportaba ayuda a los partidos comunistas y a los movimientos de liberación nacional. Los fondos para su industrialización salieron de su acumulación interna en una economía liberada de la renta terrateniente y la ganancia capitalista. A diferencia de la Revolución Industrial burguesa, al mismo tiempo que se producían los saltos en la producción se producían los cambios sociales. Se terminó en 1930 con el flagelo de la desocupación, al revés de lo que sucedía en los países capitalistas, donde la gran crisis mundial desatada en 1929 hundía a decenas de millones de obreros en el paro forzoso y el hambre. Se terminó con el analfabetismo y se aseguró el acceso de los hijos de obreros y campesinos a la enseñanza media y terciaria y a la Universidad. De 1927 a 1940 se multiplicó casi por diez el número de alumnos que cursaban del 5º al 10º grado y en más de cinco veces la cantidad de estudiantes en establecimientos de enseñanza técnica y superior. El salto más notable fue en el campo: el sistema koljosiano aseguró y veló para que todos los niños campesinos concurriesen a la escuela. Sus padres ya no tenían necesidad, como antes, de sacarlos de los colegios.Se introdujo la jornada de siete horas y la semana de cinco o de seis días. Y se desarrolló un sistema generalizado, gratuito, que aseguró el acceso de todos a la atención médica. Se desarrolló un sistema de seguridad social para todos. El costo de los libros, el precio de las entradas de cine, de museos y entretenimientos pasó a ser meramente simbólico.Nuevas relaciones socialesLa colectivización fue un salto histórico en el desarrollo social. Se transformó la pequeña explotación individual con arados de madera, haciendas que en su gran mayoría eran incapaces de producir excedentes para el consumo fuera del campo y que sólo permitían una vida pobre y sin perspectivas a la población rural, en la gran explotación mecanizada en cooperativas (koljoses) o haciendas estatales (sovjoses). En 1928 trabajaban en todo el vasto campo de la URSS tan sólo 18 mil tractores; en 1940 lo hacían 684 mil. En el combate para avanzar por el camino socialista contra el camino capitalista y sus seguidores, los elementos más avanzados luchaban por abrir paso y fortalecer a nacientes formas de relaciones sociales comunistas. Lo principal residió en la actitud frente al trabajo. La burguesía se burlaba de los planes quinquenales soviéticos, sobre todo del primero. Todos los expertos de los grandes capitalistas miraban las cifras, las marcaban con un círculo en negro, diciendo que eso era ridículo, que nada de eso iba a ocurrir. Cuando ocurrió no podían entenderlo. ¿Por qué? Porque el principal factor que posibilitó cumplir exitosamente los planes, fue la actividad creadora, sin precedentes, de decenas de millones de trabajadores liberados del yugo de la explotación. Sintiéndose dueños de su patria socialista y de su destino, desplegaron su potencialidad y su iniciativa ilimitadas. Esto no lo puede entender el capitalista. El motor del crecimiento y cambio productivo fue la emulación socialista: lo más avanzado ayudando a lo más atrasado, la cooperación, la innovación técnica promovida por las masas y no sólo por los especialistas. En el capitalismo ¿cuál es el motor? La ganancia, el egoísmo, el individualismo, la competencia a muerte. Para el capitalista, desde ya, los trabajadores son números y valen menos que un animal. Los héroes, los ejemplos para todos, en la nueva sociedad ya no eran los que la burguesía llama “triunfadores”. En el socialismo pasaron a ser héroes quienes crean la riqueza, quienes sirven al pueblo, los más solidarios, quienes estudian y estimulan la ciencia, la técnica, el arte y la cultura popular, los que ayudan a los rezagados.Los logros no significan que se trataba de un paraíso como erróneamente se pintó. Continuaron habiendo clases, contradicciones de clase y lucha de clases. Con cada avance no se atenuaban ni se simplificaban las contradicciones. A menudo se tornaban más complicadas y agudas. Todo ello se expresaba de manera concentrada en el Partido, en la lucha entre los dos caminos –el socialista o el capitalista–, entre dos líneas, la proletaria y la burguesa, y entre marxismo y revisionismo. No obstante haber mostrado su superioridad, la dictadura del proletariado fue derrocada y se produjo la tragedia de la restauración. Ello empezó por la degeneración del Partido, cuya dirección pudo ser usurpada desde adentro por los revisionistas después de la muerte de Stalin. Estos representaban a los nuevos (y viejos) elementos burgueses de la sociedad soviética. Todo lo cual es una temática que escapa a los límites de esta nota. Sufrimos una derrota histórica. Pero el imperialismo y la burguesía no han podido ni podrán destruir el gran legado de la Revolución de Octubre. La clase obrera se levanta una y otra vez y lo llevará a la victoria definitiva para lograr su liberación.

Stalin: el hombre que dirigió la gran guerra antifascista a la victoria


En 1958, en plena orgía de demonización de Stalin por parte de los revisionistas en el poder, Konstantin Simonov describió en su novela Los vivos y los muertos el efecto que produjo en el pueblo soviético el discurso de Stalin del 3 de julio de 1941, cuando el avance nazi parecía imparable. Stalin convocó a una guerra popular junto al Ejército Rojo para destruir la amenaza contra la URSS y ayudar a todas las naciones europeas sometidas por los nazis. Simonov describe en su famosa novela lo que ocurría en un hospital de campaña mientras se irradiaban sus palabras. “Stalin hablaba en un tono monótono y lento, con un fuerte acento georgiano. Una o dos veces, durante el discurso pudo oírse un clic, producido por el vaso en que bebía agua. Su voz era baja y suave, y hubiera podido parecer perfectamente en calma si no hubiese mediado aquella respiración suya fuerte, cansada, y toda aquella agua que estuvo bebiendo mientras habló... Había una discrepancia entre la tranquila voz y la trágica situación de la cual hablaba. Y en esta discrepancia se notaba fortaleza. La gente no quedó sorprendida. Eso es lo que esperaba justamente de Stalin. Le amaban de distintas maneras. Con todo el corazón o con reservas. Y algunos no lo querían en absoluto. Sin embargo, nadie dudaba de su valor y de su voluntad de hierro. Y ahora había llegado el momento en que tales cualidades eran más necesarias que cualquier otra cosa, en el hombre que dirigía al país en guerra”.

Las luchas de líneas



En las durísimas luchas de líneas de los años veinte con el trotskismo y con el bujarinismo estaba en discusión si se podía o no construir el socialismo basándose en la alianza obrero-campesina en una Rusia atrasada técnica y culturalmente. Es decir, basándose principalmente en sus propias fuerzas. Y éste sería su principal aporte a la lucha revolucionaria del proletariado internacional y de los pueblos oprimidos. Este es el contenido del debate llamado “sobre el socialismo en un solo país”. Se discutía en cada fábrica, en los diarios, en las radios, en las reuniones, en los mitines. Los trotskistas y los socialdemócratas dicen que Stalin impuso su línea con un aparato. Es una leyenda. En el aparato estatal y partidario había varias posiciones. Trotsky dirigía el Ejército Rojo, era uno de los principales miembros del Politburó, contaba con la mitad del Comité Central (CC), tenía el apoyo de la dirección de la juventud comunista. Así y todo, Trotsky fue derrotado en la batalla política y teórica. Hasta perdió la discusión en la célula de la cual él era miembro, la célula del Partido que estaba en la jefatura del Ejército. La línea trotskista aparecía como izquierda, pero su contenido principal era de derecha porque, al igual que la socialdemocracia, sostenía la imposibilidad de construir el socialismo en la URSS si no triunfaba la revolución en Alemania y otros países capitalistas desarrollados. De hecho esto significaba capitular desde la “izquierda” ante la burguesía urbana y rural que disputaba con el proletariado revolucionario la dirección de las masas campesinas. Por otro lado estaba la derecha abierta, encabezada por Bujarin, que planteaba: “llegaremos al socialismo precisamente a través de las relaciones de mercado”. Bujarin consideraba que los campesinos ricos se iban a ir “integrando pacíficamente en el socialismo” y se iba a ir “extinguiendo la lucha de clases”. Por lo tanto, según él, había que dejar que actuase el mercado y se opuso a la industrialización y a la colectivización. A partir de fines de los años 20, Trotsky convergió con Bujarin y se aliaron contra Stalin y la política del Partido. La discusión con las posiciones derechistas también fue una discusión democrática y atravesó todo. Bujarin era miembro del Politburó y presidente de la Interna- cional Comunista. Contaba con otros dos integrantes del Politburó y tenía gran peso en el CC. Controlaba el Comité de Leningrado, segunda ciudad de la URSS y cuna de la revolución. Controlaba personalmente el órgano central del Partido, el diario Pravda, y el quincenario teórico Bolshevik, cuyas líneas fundamentales eran tomadas y reproducidas por todos los demás diarios y revistas. Adeptos de Bujarin controlaban los sindicatos, los sistemas de enseñanza, la Universidad, las academias. También gravitaban en la dirección de los órganos de seguridad (GPU) y en la Comisión del Plan Estatal (Gosplan). No obstante, la línea bujarinista fue derrotada en el plano político y teórico.

LOS 16 PUNTOS FUNDAMENTALES DE LA REVOLUCIÓN CULTURAL PROLETARIA


Discurso en la ceremonia de clausura del onceavo pleno del octavo Comité Centralc on respecto al Noveno Congreso, pienso que es tiempo que hagamos algunos preparativos. Debemos prepararnos para tomar una decisión de cuando el Noveno Congreso tendrá lugar. Ha pasado un buen tiempo, en dos años serán diez años desde la Segunda Sesión del Octavo Congreso. Ahora el Noveno Congreso debe ser realizado, probablemente a un tiempo conveniente el próximo año. Debemos prepararnos ahora para ello. ¿Puedo proponer que encarguemos las preparaciones necesarias al Buró Político y su Comité Permanente?Si las decisiones tomadas por esta conferencia son correctas o incorrectas será mostrado por hechos futuros. Pero parece que nuestras decisiones son bienvenidas por las masas. Por ejemplo una de las decisiones importantes del Comité Central concierne a la Gran Revolución Cultural1. Las amplias masas de estudiantes y profesores revolucionarios nos apoyan y resisten las políticas del pasado. Nuestra decisión fue basada en su resistencia a las políticas del pasado. Pero si esta decisión puede ser implementada dependerá en última instancia de los dirigentes a todos los niveles, incluyendo aquellos que están presentes hoy y aquellos que no lo están. Tomar por ejemplo la cuestión de apoyarse en las masas. Un camino es implementar la línea de masas. Otro camino es no implementar la línea de masas. De ninguna manera debe tomarse como garantizado que todo lo que está escrito en nuestras resoluciones será implementado por todos nuestros comités de Partido y todos nuestros camaradas. Siempre habrá alguno que no esté deseoso de hacerlo así. Las cosas tal vez están mejores que en el pasado, desde que en el pasado no hemos tomado tales decisiones tan públicamente. Más aun, hay garantías organizativas para la implementación de estas decisiones. Ahora nuestra organización ha realizado algunos cambios. Los ajustes en los miembros plenos y alternos del Buró Político, en el Secretariado y en los miembros del Comité Permanente han garantizado la implementación de la Decisión y Comunicación del Comité Central.A los camaradas que han cometido errores se les debe ofrecer siempre una salida. Debe permitírseles corregir sus errores. No deben tomar primero el punto de vista que ellos han cometido errores y luego negarles la chance de corregirlos. Nuestra política es "castigar primero las ofensas para evitar su recurrencia y curar la enfermedad para salvar al paciente", "primero observar y después ayudar", y "unidad-crítica-unidad". ¿Tenemos un partido fuera de nuestro Partido? Pienso que tenemos, y que tenemos facciones dentro del Partido. Nosotros acostumbrábamos a criticar al Kuomintang, que decía: "Ningún partido fuera del Partido y ninguna facción dentro del Partido". Alguna gente le puso a eso: "Ningún partido fuera del Partido es autocracia; ninguna facción dentro del Partido es un disparate." Lo mismo se aplica a nosotros. Puedes decir que no hay facciones en nuestro Partido, pero hay. Por ejemplo, hay dos facciones en lo que respecta a la actitud hacia los movimientos de masas. Es solo una cuestión de cual facción es la mayoría y cual es la minoría. Si hubiéramos demorado esta reunión unos pocos meses más, las cosas se hubieran hecho mucho más confusas. Así que es una buena cosa que esta reunión se haya realizado. Ha producido resultados. •
NOTA1. La Resolución del Onceavo Pleno del Comité Central del Partido Comunista de China:
1. La gran revolución cultural proletaria que se desenvuelve actualmente, una gran revolución que llega al alma misma de la gente, representa una nueva etapa, aun más profunda y más amplia, en el desarrollo de la revolución socialista en nuestro país.En la X Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VIII Congreso del Partido, el camarada Mao Tsetung dijo: Para derrocar el Poder político, es siempre necesario ante todo crear la opinión pública y trabajar en el terreno ideológico. Así proceden las clases revolucionarias, y así también lo hacen las clases contrarrevolucionarias. La práctica ha demostrado como totalmente correcta esta tesis del camarada Mao Tsetung.Aunque derrocada, la burguesía todavía trata de valerse de las viejas ideas, cultura, hábitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en el esfuerzo por restaurar el Poder. El proletariado debe hacer exactamente lo contrario: debe propinar golpes despiadados y frontales a todos los desafíos de la burguesía en el dominio ideológico y cambiar la fisonomía espiritual de toda la sociedad utilizando sus propias nuevas ideas, cultura, hábitos y costumbres. Nuestro objetivo actual es aplastar, mediante la lucha, a los que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista, criticar y repudiar a las "autoridades" reaccionarias burguesas en el campo académico, criticar y repudiar la ideología de la burguesía y demás clases explotadoras, y transformar la educación, la literatura y el arte y los demás dominios de la superestructura que no corresponden a la base económica del socialismo, a fin de facilitar la consolidación y el desarrollo del sistema socialista.2. Las masas de obreros, campesinos, soldados, intelectuales revolucionarios y cuadros revolucionarios constituyen la fuerza principal en esta gran revolución cultural. Un gran número de jóvenes revolucionarios, se han convertido en valientes desbrozadores de caminos. Actúan con firmeza, vigor e inteligencia. Por medio de grandes carteles (dazibaos) y de grandes debates, exponen franca y plenamente sus opiniones, denuncian y critican en profundidad, y lanzan resueltos ataques contra los representantes abiertos u ocultos de la burguesía. En el curso de semejante gran movimiento revolucionario, es inevitable que ellos muestren tales o cuales defectos, pero su orientación revolucionaria fundamental ha sido siempre correcta. Es esta es la corriente principal de la gran revolución cultural proletaria. Es la dirección principal en que la gran revolución cultural proletaria prosigue su avance.La revolución cultural, por ser una revolución, encuentra inevitablemente resistencia. Esta resistencia proviene principalmente, de aquellas personas infiltradas en el Partido que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista. También proviene de la vieja fuerza de la costumbre de la sociedad. En la actualidad, esta resistencia es todavía bastante fuerte y tenaz. Sin embargo, la gran revolución cultural proletaria es, después de todo, la tendencia general e irresistible. Muchos hechos demuestran que tal resistencia se desmoronará rápidamente una vez que las masas populares sean plenamente movilizadas.Debido a esta resistencia relativamente fuerte, la lucha experimentará altibajos e incluso repetidos altibajos. Esto no tiene nada de perjudicial. Templará al proletariado, a las demás masas trabajadoras y especialmente a la joven generación, les proporcionara experiencias y lecciones, y les hará comprender que el camino revolucionario es zigzagueante y no llano.3. El desenlace de esta gran revolución cultural depende de si la dirección del Partido se atreve o no a movilizar audazmente a las masas.Actualmente, las organizaciones del Partido a los diversos niveles pueden dividirse en cuatro categorías según cómo dirijan la revolución cultural.1° Hay organizaciones del Partido cuyos responsables se colocan a la vanguardia del movimiento y se atreven a movilizar con audacia a las masas. Ellos ponen en primer lugar el "atreverse", son intrépidos combatientes comunistas y buenos discípulos del Presidente Mao. Estimulan el uso de los dazibao y los grandes debates. Animan a las masas a desenmascarar a los monstruos de toda clase y también a criticar los defectos y errores en el propio trabajo de ellos. Semejante dirección correcta es el resultado de dar prominencia a la política proletaria y tomar al frente el pensamiento de Mao Tsetung
2° Los responsables de numerosas organizaciones tienen una comprensión muy pobre de la tarea de dirección en esta gran lucha, su dirección está lejos de ser concienzuda y eficaz, y, en consecuencia, se encuentran en una situación débil y de incompetencia. En ellos, el "temor" prima sobre todo; se aferran a los reglamentos y fórmulas anticuadas y no están dispuestos a romper con las prácticas convencionales ni a avanzar. Han sido sorprendidos por el nuevo orden revolucionario de las masas y, como resultado de ello, su dirección ha quedado a la zaga de la situación, a la zaga de las masas.
3° En algunas organizaciones, los responsables que han cometidos errores de uno y otro tipo, dan prominencia en aun mayor grado a su "temor" y tienen miedo a que las masas les pillen sus faltas. En realidad, si ellos hacen una autocrítica seria y aceptan las críticas de las masas, el Partido y las masas los sabrán comprender. Pero si ellos no lo hacen así, cometerán nuevos errores y se convertirán en obstáculos para el movimiento de masas.
4° Algunas organizaciones se hallan controladas por aquellas personas infiltradas en el Partido que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista. Estos individuos tienen un miedo cerval a que las masas los desenmascaren y, por tanto, recurren a todos los pretextos posibles para reprimir el movimiento de masas. Acuden a tácticas tales como desviar la dirección del ataque y llamar negro a lo blanco con el intento de descarrilar el movimiento. Cuando se ven muy aislados y ya no pueden seguir manteniéndose, traman nuevas intrigas, lanzan ataques solapados, difunden falsos rumores y hacen lo imposible para borrar la distancia entre la revolución y la contrarrevolución a fin de atacar a los revolucionarios. Lo que el Comité Central del Partido exige de los comités del Partido a todos los niveles es que persistan en ejercer una dirección acertada; pongan en primer lugar el "atreverse"; movilicen audazmente a las masas; cambien la situación de debilidad e incompetencia allí donde exista; estimulen a aquellos camaradas que han cometido errores pero que están dispuestos a corregirlos, a que desechen sus rémoras mentales y se incorporen a la lucha; y destituyan de sus cargos a aquellas personas que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista, reconquistando la dirección para colocarla de nuevo en manos de los revolucionarios proletarios.4. En la gran revolución cultural proletaria, solo se puede adoptar el método de dejar que las masas se liberen a sí mismas, y no el de manejar todos los asuntos en su nombre.Hay que confiar en las masas, apoyarse en ellas y respetar su iniciativa. Hay que desechar el "temor". No se debe temer que se den casos de desorden. El Presidente Mao nos ha dicho frecuentemente que la revolución no puede ser tan fina, tan apacible, tan moderada, amable cortés, restringida y magnánima. Hay que dejar que las masas se eduquen a sí mismas en este gran movimiento revolucionario y aprendan a distinguir entre lo justo y lo erróneo, entre la forma correcta de proceder y la incorrecta.Es necesario lograr una plena y franca exposición de opiniones haciendo pleno uso de los dazibao y de los grandes debates, de modo que las masas clarifiquen los puntos de vista correctos, critiquen los erróneos y desenmascaren a todos los monstruos. De esta manera, las amplias masas podrán, en el curso de la lucha, elevar su conciencia política, incrementar su capacidad, distinguir entre lo justo y lo erróneo y trazar una clara línea de demarcación entre los enemigos y los propios.
5. ¿Quiénes son nuestros enemigos? ¿Quiénes son nuestros amigos? Esta es una cuestión primordial para la revolución y es también una cuestión primordial para la gran revolución cultural.La dirección del Partido debe saber descubrir a la izquierda, desarrollar y engrosar las filas de ésta y apoyarse resueltamente en la izquierda revolucionaria. Solo de este modo será posible, en el curso del movimiento, aislar totalmente a los derechistas más reaccionarios, ganarse a los elementos intermedios, unirse con la gran mayoría y lograr, hacia el final del movimiento, unir a más del noventa y cinco por ciento de los cuadros y a más del noventa y cinco por ciento de las masas.Hay que concentrar todas las fuerzas para asestar golpes al puñado de derechistas burgueses ultrareaccionarios y de revisionistas contrarrevolucionarios y desenmascarar y criticar plenamente sus crímenes contra el Partido, el socialismo y el pensamiento Mao Tsetung a fin de aislarlos al máximo.El blanco principal del movimiento actual son aquellos elementos en el seno del Partido que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista.Hay que poner cuidado en distinguir estrictamente a los derechistas anti-Partido y antisocialistas de aquellas personas que apoyan al Partido y el socialismo, pero que han dicho o hecho algo erróneo, o han escrito malos artículos u obras.Hay que poner cuidado en distinguir estrictamente a los tiranuelos de academia y "autoridades" reaccionarias burguesas de aquellas personas que tienen ideas académicas burguesas ordinarias.
6. Hay que hacer una estricta distinción entre los diferentes tipos de contradicciones: las contradicciones en el seno del pueblo y las existentes entre nosotros y el enemigo. No hay que tratar las contradicciones en el seno del pueblo como las existentes entre nosotros y el enemigo, no tratar las contradicciones entre nosotros y el enemigo como aquéllas en el seno del pueblo.Es normal que existan opiniones distintas entre las masas populares. La contienda entre opiniones diferentes es inevitable, necesaria y provechosa. En el curso del debate normal y exhaustivo, las masas populares afirmarán lo justo, corregirán lo erróneo y llegarán paso a paso a la unanimidad de criterio.En el curso de los debates, se debe adoptar el método de presentar los hechos, argumentar y persuadir a otros por medio del razonamiento. Es inadmisible forzar a someterse a la minoría que sostiene puntos de vista diferentes. La minoría debe ser protegida porque a veces la verdad está con ella. Incluso si la minoría tiene puntos de vista equivocados, se le debe permitir defenderse y reservarse sus opiniones. Durante el debate, se debe recurrir al razonamiento y no a la coacción o a la fuerza.En el curso de los debates, todos los revolucionarios deben saber reflexionar por su propia cuenta y desarrollar el espíritu comunista de pensar con audacia. A condición de que marchen en la misma orientación general, los camaradas revolucionarios debe evitar todo debate interminable sobre problemas secundarios, con miras a fortalecer la unidad.
7. Los dirigentes de algunas escuelas, entidades y equipos de trabajo han organizado contraataques a las masas que les criticaron en sus dazibaos. Han formulado incluso consignas como "oponerse a los dirigentes de una entidad o de un equipo de trabajo es oponerse al Comité Central del Partido, es oponerse al Partido y al socialismo, es contrarrevolución". De este modo, sus golpes recaerán inevitablemente sobre algunos auténticos activistas revolucionarios. Esto constituye un error de orientación y de línea, y es absolutamente inadmisible.Cierto número de personas con graves errores ideológicos y, en particular, algunos derechistas anti-Partido y antisocialistas, aprovechándose de ciertos defectos y errores surgidos en el movimiento de masas, difunden falsos rumores y chismes y se entregan a la demagogia, tildando deliberadamente de "contrarrevolucionarios" a componentes de las masas. Es preciso precaverse de los rateros de este tipo y denunciar a tiempo sus tretas.Excepto los casos de contrarrevolucionarios activos sobre los que exista clara evidencia de asesinato, incendio, envenenamiento, sabotaje, robo de secretos del Estado, quienes debe ser tratados de acuerdo a la ley, no se tomarán medidas contra los estudiantes de las universidades, institutos y escuelas secundarias y primarias por problemas surgidos en el curso del movimiento. Para evitar que la lucha se desvíe de su objetivo principal queda prohibido, cualquiera que sea el pretexto, incitar a las masas o a los estudiantes a luchar entre sí; incluso en lo que se refiere a los verdaderos derechistas, sus casos debe ser tratados en una etapa posterior del movimiento según la situación de cada uno
.8. Los cuadros pueden clasificarse, en líneas generales, en las siguientes cuatro categorías:1) buenos,2) relativamente buenos,3) aquellos que han cometidos graves errores pero que aun no son derechistas anti-Partido y antisocialistas,4) el reducido número de derechistas anti-Partido y antisocialistas.En circunstancias ordinarias, las primeras dos categorías (buenos y relativamente buenos) constituyen la gran mayoría.A los derechistas anti-Partido y antisocialistas hay que desenmascararlos a fondo y derribarlos, aplastarlos, desacreditarlos completamente y eliminar su influencia. Al mismo tiempo, se les debe dar una salida de modo que puedan iniciar una vida nueva.
9. En la gran revolución cultural proletaria han comenzado a surgir muchas cosas nuevas. Los grupos y comités de la revolución cultural y otras formas de organización creadas por las masas en numerosas escuelas y entidades son cosas nuevas de gran importancia histórica.Los grupos, comités y congresos de la revolución cultural son las mejores formas nuevas de organización mediante las cuales las masas se educan a sí mismas bajo la dirección del Partido Comunista. Constituyen el mejor puente por medio del cual nuestro Partido se mantiene en estrecho contacto con las masas. Son órganos del poder de la revolución cultural proletaria.La lucha que sostiene el proletariado contra la vieja ideología, cultura, hábitos y costumbres dejados a lo largo de miles de años por todas las clases explotadoras, se prolongará necesariamente por un período muy, muy largo. Por lo tanto, los grupos, comités y congresos de la revolución cultural no deben ser organizaciones provisionales, sino organizaciones de masas permanentes y duraderas. Son adecuadas no solo para las escuelas y las instituciones, sino en lo fundamental también para las fábricas, minas y otras empresas, para los barrios y aldeas.Es necesario practicar un sistema de elecciones generales, semejante al de la Comuna de París, para elegir a los miembros de los grupos y comités de la revolución cultural y a los delegados a los congresos de la revolución cultural. Las listas de candidatos deben ser presentadas por las masas revolucionarias luego de plenas discusiones, y las elecciones, celebradas después de que las masas hayan discutido las listas una y otra vez.Las masas pueden criticar en cualquier momento a los miembros de los grupos y comités de la revolución cultural y a los delegados electos a los congresos de la revolución cultural. Si estos miembros o delegados demuestran ser incompetentes, pueden ser sustituidos mediante elecciones o destituidos por las masas después de discutirlo.Los grupos, comités y congresos de la revolución cultural en los centros docentes deben estar compuestos principalmente por estudiantes revolucionarios. Al mismo tiempo, deben incluir a un cierto número de representantes de los profesores y empleados revolucionarios.
10. Es una tarea de suma importancia en la gran revolución cultural proletaria transformar el antiguo sistema educacional y los antiguos principios y métodos de enseñanza.En esta gran revolución cultural hay que acabar totalmente con la dominación de los intelectuales burgueses sobre nuestros centros docentes.La política formulada por el camarada Mao Tsetung de que la enseñanza debe servir a la política proletaria y combinarse con el trabajo productivo, tiene que aplicarse en todo tipo de escuelas, para que todos los que reciben la educación se desarrollen moral, intelectual y físicamente y lleguen a ser trabajadores cultos y con conciencia socialista.El período de estudios debe acortarse. Las asignaturas deben ser menos y mejores. El material de enseñanza debe ser cabalmente transformado, en algunos casos comenzando por simplificar el material complicado. La tarea principal de los estudiantes es estudiar, pero deben también aprender otras cosas. Es decir, no solo deben estudiar los libros, sino que aprender el trabajo industrial, la agricultura y los asuntos militares y, cuando se presente el caso, tomar parte en la lucha de la revolución cultural para criticar a la burguesía.
11. En el curso del movimiento revolucionario cultural de masas, la crítica de las ideologías burguesa y feudal debe ser muy bien combinada con la difusión de la concepción proletaria del mundo y del marxismo-leninismo, pensamiento de Mao Tsetung.Se debe organizar la crítica a los representantes típicos de la burguesía que se han infiltrado en el Partido, y a las típicas "autoridades" reaccionarias burguesas en los campos académicos, incluyendo a todo tipo de puntos de vista reaccionarios en la filosofía, la historia, la economía política y la pedagogía, en las obras y teorías literarias y artísticas, en las teorías de las ciencias naturales, así como en otros campos.La crítica a una persona por su nombre en la prensa debe ser decidida, después de una discusión por el comité del Partido al nivel correspondiente, o en algunos casos, sometida a la aprobación del comité del Partido al nivel superior.
12. En el movimiento actual debe seguir aplicándose la política de "unidad, crítica, unidad" hacia los científicos, técnicos y personal en general, siempre que sean patriotas, trabajen con energía, no se opongan al Partido ni al socialismo, y no mantengan relaciones ilícitas con ningún país extranjero. Hay que proteger a los hombres de ciencia y al personal científico y técnico que han hecho contribuciones. Se debe ayudarlos a transformar gradualmente su concepción del mundo y su estilo de trabajo.
13. Las instituciones culturales y educacionales y los organismos dirigentes del Partido y del Gobierno en las ciudades grandes y medianas son los puntos focales de la actual revolución cultural proletaria.La gran revolución cultural ha enriquecido el movimiento de educación socialista en la ciudad y en el campo y lo ha llevado a un nivel aun más alto. Hay que realizar aquella combinación con este último. Las diversas regiones y departamentos pueden tomar medidas a este respecto a la luz de las condiciones específicas.En aquellas zonas rurales y empresas urbanas donde se está desarrollando el movimiento de educación socialista, éste no debe ser perturbado y debe proseguir de acuerdo con los planes originales si éstos son adecuados y el movimiento marcha bien. Sin embargo, las cuestiones planteadas en la actual gran revolución cultural proletaria deben ser sometidas, en el momento apropiado, a la discusión de las masas, a fin de promover aun más vigorosamente la ideología proletaria y erradicar la ideología burguesa.En algunos lugares se toma la gran revolución cultural proletaria como centro para impulsar el movimiento de educación socialista y realizar una limpieza en los terrenos político, ideológico, organizativo y económico. Se puede proceder de esta manera donde el comité del Partido lo considere adecuado.
14. La gran revolución cultural proletaria tiene por objetivo hacer más revolucionaria la conciencia del hombre, lo que permitirá conseguir más, más rápidos, mejores y más económicos resultados en todos los campos de nuestro trabajo. Si las masas populares son plenamente movilizadas y se hacen arreglos apropiados, es posible llevar a cabo tanto la revolución cultural como la producción sin que sea afectada ni una ni otra, y garantizar una elevada calidad en todo nuestro trabajo.La gran revolución cultural proletaria es una poderosa fuerza motriz para el desarrollo de las fuerzas productivas sociales en nuestro país. Es incorrecto todo punto de vista que contraponga la gran revolución cultural al desarrollo de la producción.
15. En las fuerzas armadas, la revolución cultural y el movimiento de educación socialista deben realizarse con arreglo a las instrucciones de la Comisión Militar del Comité Central del Partido y del Departamento Político General del Ejército Popular de Liberación.
16. En la gran revolución cultural proletaria, es indispensable mantener en alto la gran bandera roja del pensamiento de Mao Tsetung y poner en el puesto de mando la política proletaria. Debe ser impulsado adelante entre las amplias masas de obreros, campesinos y soldados y de cuadros e intelectuales, el movimiento para el estudio y aplicación creadores de las obras del Presidente Mao, y debe tomarse el pensamiento Mao Tsetung como guía para la acción en la revolución cultural.En esta gran revolución cultural compleja, los comités del Partido a todos los niveles tienen mayor necesidad de estudiar y aplicar concienzuda y de manera creadora los escritos del Presidente Mao. En particular, deben estudiar repetidamente las obras del Presidente Mao referentes a la revolución cultural y los métodos de dirección del Partido, tales como "Sobre la nueva democracia", "Charlas en el foro de Yenan sobre literatura y arte", "Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo", "Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre el trabajo de propaganda", "Acerca de algunos problemas de los métodos de dirección" y "Métodos de trabajo de los comités del Partido".Los comités del Partido a todos los niveles deben atenerse a las directivas dadas por el Presidente Mao a lo largo de los años, aplicar cabalmente la línea de "de las masas, a las masas" y ser alumnos de las masas antes de convertirse en sus maestros. Deben esforzarse por evitar la unilateralidad y estrechez de miras. Deben promover la dialéctica materialista y oponerse a la metafísica y al escolasticismo.Bajo la dirección del Comité Central del Partido encabezado por el camarada Mao Tsetung, la gran revolución cultural proletaria logrará sin duda una brillante victoria